sábado, 2 de marzo de 2013

Sofía (II)

Te he buscado en Internet y me salen 18.200.000 pistas sobre ti. Me salen desde museos, directoras de cine y modelos hasta capitales y exuberantes actrices italianas con tu nombre. Pero en ninguna referencia te encuentro a ti, querida Sofía. Supongo que estás más en mis sueños que en la vida real y que si te viese en persona, no te reconocería, como no se reconocen las personas con las voces de los locutores radiofónicos. Y todo porque nos hacemos una idea sobre esa persona (por su voz, por sus palabras) que luego no sabemos como ajustar a ese ser humano que tenemos delante. Es lo que llaman idealización.
Pero yo sigo buscando y cada vez que oigo una voz femenina que me agrada, una mujer que me parece atractiva, siento un perfume que me atrapa, me digo: "Seguro que esa es Sofía".

(Publicado el 21/11/2005)

Cierta suavidad


"Certain softness"
Paul McCartney

A certain softness, in her eyes, facinates me
More than I ever thought it would (a certain softnesss)
More than I ever thought it could
A certain softness in her eyes
Got me hooked
Got me hooked
A kind of sadness in her smile, captivates me
Surer than anything that's sure (a kind of sadness)
Surer than anything before
A kind of sadness in her smile
Got me hooked
Got me hooked
Got me hooked
If even can even find the words to tell
I wouldn't want to anyway
Cause that would only break the spell
And you know very well, I couldn't betray her
The touch of wildness, in her style, haunts my memory
More than I ever thought it would (a touch of wildness)
More than I ever though
A touch of wind in her style
Got me hooked
Got me hooked
Got me hooked
A certain softness, in her eyes, facinates me
More than I ever thought it would (a certain softnesss)
More than I ever thought it could
A certain softness in her eyes
Got me hooked
Got me hooked

(Publicado el 21/11/2005)

Falacia IV

"3. Falacia “ad hominen”.

Un tipo de argumentación muy frecuente y de gran poder persuasivo es la falacia “ad hominen” (expresión que significa literalmente “argumento dirigido contra el hombre”). Es un argumento que, en lugar de presentar las razones adecuadas o pertinentes contra una opinión determinada, pretende refutar tal opinión censurando a la persona que la sostiene.
Por ejemplo: Los ecologistas afirman que la continuada emisión de CO2 a la atmósfera es una acción de elevado riesgo para la humanidad; sin embargo, no hay que estar demasiado preocupado por ello, ya que los ecologistas tienen ideas demasiado pesimistas sobre el futuro.
Otras veces la falacia se dirige contra una determinada persona invocando que se halla en determinadas circunstancias que descalifican su argumento. Por ejemplo: El señor García afirma que la sal es útil para disolver la nieve, pero yo no me fiaría porque el señor García es el propietario de unas salinas.
En los casos anteriores se ignoran las razones para sostener determinada afirmación y se ataca a quien la sostiene, pero sin dar razón alguna contra el argumento esgrimido por el oponente. Este tipo de falacia es especialmente perniciosa para la convivencia, podríamos decir que la salud del debate político de un país es inversamente proporcional a la cantidad de argumentos “ad hominen” que se esgrimen. A menudo la razón para oponerse a las propuestas del adversario político es, precisamente, que han sido propuestas por el adversario, lo cual ya las descalifica de antemano".

Profesores de Filosofía del I.E.S Pere Maria Orts.

(Publicado el 21/11/2005)

viernes, 1 de marzo de 2013

Éxtasis de Santa Teresa

 
Fechada entre 1645-1652. Se encuentra en la Capilla Cornaro, Iglesia de Santa Maria della Vittoria, Roma.

Quizá esta sea la obra más representativa y emblemática de Bernini.
El cardenal Cornaro, le encargó remodelar el brazo izquierdo del crucero de la iglesia carmelita de Santa María della Vittoria a fin de convertirlo en su capilla funeraria. Aquí preparó un auténtico teatro para enseñar al mundo la irrefutable muestra de la santidad de Teresa (canonizada en el año 1622) y al tiempo para el lucimiento de su arte, que había sido tan injustamente tratado.
Aparece entre nubes, se quiere representar lo celestial. Los rayos están al fondo, nos presentan la luz. Los rayos son de bronce, hacen un contraste típico de Bernini cuando mezcla el bronce y el mármol.
La Santa está viviendo las más opuestas sensaciones de placer y dolor que se reflejan en su rostro y en las tortuosas líneas de plegados en que se resuelve su hábito. El ángel (de formas clásicas), por el contrario, define claramente una sonrisa de triunfo mientras cubre el pecho del que acaba de extraer el dardo.
Representa a Santa Teresa que fue mística y en uno de esos éxtasis se levantaba del suelo. Es justo el momento de recibir la llamada del Dardo. Es un tema simbólico. Es como si asistieramos a la representación de un milagro. O como si ambos flotasen. Se representa la Gloria celestial y al mismo tiempo, la eterna gloria del arte que el autor nos muestra. La iconografía de Santa Teresa es de origen español, apareciendo representada aquí en el momento en que se siente atravesada por el dardo del amor divino, que porta un joven ángel. Se suelen hacer lecturas:
- Relación entre el éxtasis místico y el acto o placer físico. El dardo en este caso simbolizaría el pene. Contraste entre la cara de tranquilidad del ángel y ella en puro éxtasis.
La escultura barroca está llena de movimiento. Las figuras tienen movimientos exagerados y a veces tremendos. El movimiento de los ropajes abultados que se hinchan, pliegues muy gruesos, las telas se arremolinan por el arrebato interno de las figuras. Se intenta dar la sensación de textura.
En esta escultura habría que destacar la gran capacidad para conseguir las diferentes texturas en los ropajes contrastadas con la de la piel. La textura angulosa y variada de la toga de la monja, la mórbida del cuerpo del ángel, la esponjosa de las nubes..., buscando así recrear sensaciones pictóricas.

Artículo cedido por cortesía de la autora de Descubramos el Arte.

(Publicado el 16/11/2005).

13

Hoy es 13 de noviembre y según algunos, mal día. Porque es 13. Es curioso lo de nuestras supersticiones. Supongo que todas tienen un origen y una explicación, ya que no es lo mismo el 13 que el 2.749, ni es lo mismo romper un espejo que una bañera, ni tirar sal es lo mismo que verter cacao. Algunas tienen una explicación casi de sentido común: pasar por debajo de una escalera, además de traer mala suerte, en ocasiones puede ser peligroso. Cruzarse con un gato negro puede estar relacionado con las brujas, de las que se suponían mascotas. Otras están ocultas en algún hecho remoto o desgracia olvidada. ¿Por qué trae mala suerte abrir un paraguas en una casa?. Unas supersticiones las creamos a medida de nuestras necesidades: "si encesto el papel en la papelera, apruebo el exámen"...
Además del entretenimiento que proporcionan, las supersticiones nos ayudan a enfrentarnos con ese lado desconocido que llaman destino o suerte. Intentamos forzar los acontecimientos para que nos sean propicios, de la misma manera que nuestros antepasados sacrificaban animales para obtener el favor de los dioses.
Según creo, el poner de nuestra parte, ayuda bastante a que consigamos nuestras metas.
Recuerdo haber leído una anécdota sobre un sacerdote que en plena batalla no se refugiaba ante los disparos del enemigo. Ante los ruegos de un soldado, él respondía: "Dios me protege" y el otro replicó: "bien, pero hagáselo más fácil".
Estoy totalmente de acuerdo, la suerte puede estar de nuestro lado, pero nuestra propia labor, nuestra intención tienen que existir. La fortuna nos puede ser adversa, pero un buen estado de ánimo ayuda a superar los contratiempos.

Alea jacta est.

(Publicado el 13/11/2005).

A kilómetros de cualquier sitio...

Hay momentos, como este, en el que todo queda demasiado lejos y te sientes flotando en un vacío. Te separa una enorme distancia del dedo de Dios y no hay nadie cerca. Lo sientes, como un mal presagio, en la boca del estómago. Ya no llegan las palabras y parece que todo sucedió hace mucho tiempo.
Y levanto mi mirada buscando algo sincero, pero solo estoy yo. Como siempre. Con lo cerca que estamos y lo lejos que te siento.
Es ese desierto al que volvemos de vez en cuando y que, lo sabemos, es lo único real y lo que siempre permanece fiel a si mismo. A kilómetros de cualquier sitio..
No sabes lo que necesito una sonrisa, tu mano sobre la mía, una mirada de comprensión...
Quizá, y es triste pensarlo, tu también te sientes así.
¡Que forma tan lamentable de perder el tiempo precioso!.
Y estás allí, en la silla, ajena a todo lo que te rodea, ocupada en mirar para otro lado para no ver... Y ríes y hablas de cosas banales, para disimular que tienes tanto miedo como cualquiera, porque no quieres que los demás lo sepan...
Y vuelves a casa agarrándote a las anécdotas del trabajo, para que el otro sentimiento, la otra sensación no vuelva. Porque hace daño y no sabes si hoy podrías resistirlo.
Pero es tan fácil. Solo tienes que intentarlo.

No tengas miedo.

(Publicado el 10/11/2005).

Falacia (III)

"c. Falacia de falsa causa

Otro tipo de falacias muy frecuentes son las asociadas a los argumentos causales, aquellas que surgen al no respetar convenientemente las condiciones de este tipo de argumentos.
La falacia de falsa causa tiene lugar cuando un argumento presenta como causa de un hecho algo que no hay ninguna verdadera razón para considerarlo su causa real.
Durante mucho tiempo se creyó que el arco Iris era el motivo del cese de la lluvia y ello porque su aparición precedía a las últimas gotas de una fuerte tormenta. Recordemos que la constante correlación y la mera precedencia en el tiempo de un suceso (A), respecto a otro (B) no es motivo suficiente para afirmar que A es causa de B.
Dos hechos pueden estar correlacionados sin estar relacionados causalmente, como ya comentamos. Otro ejemplo: una encuesta afirma que los matrimonios que hacen el amor con frecuencia rara vez piden el divorcio. ¿Es el dato suficiente para afirmar que A (hacer el amor con frecuencia) es la causa de B (no divorciarse)? Por lo que sabemos, no. Muy bien podría existir otra cosa que lleve a una pareja a permanecer casados y a hacer el amor con frecuencia.
Tampoco sería de extrañar que los alumnos que habitualmente practican algún deporte, obtengan mejores resultados en el instituto que los que no practican deporte alguno. ¿Sería este dato suficiente para afirmar que la práctica del deporte causa un mejor rendimiento escolar? No. Es probable, aunque no necesario, que un alumno con buenos hábitos físicos, también tenga buenos hábitos intelectuales, pero unos no son la causa de los otros. Probablemente ambos sean el resultado de una buena educación".

Profesores de Filosofía del I.E.S Pere Maria Orts.

(Publicado el 8/11/2005).