Permisos

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
sábado, 6 de abril de 2013
El Carnaval de los Animales.
Pronto terminará el carnaval y tendremos que quitarnos las caretas.
Así el dirigente del Partido Popular que decía lo de la maravilla del camarero inmigrante que le traía correctamente el complicado pedido en el bar, podrá decir: "¡Que estupendo era cuando nuestro esclavo Tom recogía el algodón en Alabama!".
También explicarán a que se refieren cuando piden un contrato para que los que vengan a nuestro país sigan nuestras costumbres: seguramente se refieren a nuestras partidas de mús, las siestas después de comer y la tortilla de patatas para ir al campo. Supongo que es esto lo que hay bajo la máscara, porque lo que ahora dicen de respetar los derechos de las mujeres YA ESTÁ EN NUESTRA LEGISLACIÓN. ¿O van a hacer un triple salto mortal y ampliar y porfundizar por contrato en lo que ya figura en nuestras leyes?. ¿Lo siguiente será un contrato con los conductores en el que se comprometan a no beber si conducen y a ponerse el cinturón de seguridad, o uno general en el que acordemos no matar al prójimo y portarnos bien?.
Quizá sea por crear más burocracia y papeleo... En realidad, para pillar los votos de los que no reflexionan demasiado.
Si no me riera, sería para llorar.
(8/02/2008).
American Beauty (la película)
Ayer volví a ver la mejor cinta de Sam Mendes, autor también de la estimable Camino a Perdición. Volví así a disfrutar de esta magnífica película en la que se incluye uno de los iconos de nuestra época, repetido y parodiado innumerables veces: la joven rubia desnuda, cubierta y rodeada de pétalos de rosas rojas. Símbolo de los deseos prohibidos en un film tan lleno de ellos como de secretos inconfesables: el deseo de triunfo a cualquier precio, la homofobia, la sensibilidad reprimida, el sexo...
Curiosamente es una película basada en los dialogos en la que la incomunicación es el principal problema. De esta manera el matrimonio protagonista no se comunica con sinceridad, como tampoco lo hacen los hijos con los padres ni estos con aquellos. Reflejo real de una sociedad acomodada que va más allá de las fronteras norteamericanas. Gente hastiada y aburrida de lo que posee y en busca de placeres (la droga,las armas, el sexo, la belleza...) que la saquen de la rutina.
Genial Kevin Spacey, más cínico que nunca, al frente de un reparto elegido con acierto. Una buena banda sonora y una fotografía cuidada redondean una obra que ya es de culto.
Un guión muy crítico y lleno de humor que lleva al espectador a un estado agridulce, donde todos son culpables o inocentes. De nuevo, un reflejo de la vida real en una película inolvidable en la que hay ocasiones para la felicidad que no llegan a realizarse.
"A partir de aqui, todo va a peor...".
(5/02/2008).
Compasión.
Bastante alejado de la definición del Diccionario de la Real Academia ("Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias"), aunque algo de eso haya, el termino compasión es uno de los más hermosos del pensamiento budista. Sería lo que ocurre con la palabra caridad, con la que tiene mucho que ver y que en el cristianismo tiene un significado diferente al que tiene corrientemente.
La compasión (el amor, la caridad) se ha de tener hacia todos los seres y no solamente a los que nos tratan bien. Además, también se aplica a los animales, idea compartida por Francisco de Asís. Conlleva, como apunto, algo de "sí, estamos en unas circunstancias, en general, dolorosas y negativas, tanto tú como yo y por ello siento amor por ti", aunque va mucho más allá. Y aunque la compasión pueda surgir de forma espontánea hacia los débiles y desvalidos, se ha de sentir hacia los grandes y poderosos, porque, normalmente, lo pasan tan mal o peor que los otros.
Pero hay más. Hacer cualquier acto "con-pasión" lo eleva a una categoría superior, a pesar del sustrato negativo con el que se define, también por la Academia, la palabra pasión. Dicen que determinadas obras y acciones hay que hacerlas con pasión. Interpretar música, hacer deporte... incluso amar. Sí, porque decir "amaba apasionadamente" señala que realmente el sentimiento superaba el control que a todo intentamos ejercer. Personalmente, no me sirve ningún otro estilo para mucho de lo que hago. Así oigo música con pasión, veo cine apasionadamente... El controlar determinadas aficiones o preferencias me parece que es demasiado "mecánico" y que el gusto por ello es menor. Las personas consiguen grandes objetivos cuando inventan, crean con pasión.
Pero siempre desde el punto de vista positivo. Así, para mí, es bueno "dejarse arrastrar por las pasiones" cuando la meta es buena. En cambio, el crimen "pasional" es sólo locura, transitoria o no.
(30/01/2008).
La compasión (el amor, la caridad) se ha de tener hacia todos los seres y no solamente a los que nos tratan bien. Además, también se aplica a los animales, idea compartida por Francisco de Asís. Conlleva, como apunto, algo de "sí, estamos en unas circunstancias, en general, dolorosas y negativas, tanto tú como yo y por ello siento amor por ti", aunque va mucho más allá. Y aunque la compasión pueda surgir de forma espontánea hacia los débiles y desvalidos, se ha de sentir hacia los grandes y poderosos, porque, normalmente, lo pasan tan mal o peor que los otros.
Pero hay más. Hacer cualquier acto "con-pasión" lo eleva a una categoría superior, a pesar del sustrato negativo con el que se define, también por la Academia, la palabra pasión. Dicen que determinadas obras y acciones hay que hacerlas con pasión. Interpretar música, hacer deporte... incluso amar. Sí, porque decir "amaba apasionadamente" señala que realmente el sentimiento superaba el control que a todo intentamos ejercer. Personalmente, no me sirve ningún otro estilo para mucho de lo que hago. Así oigo música con pasión, veo cine apasionadamente... El controlar determinadas aficiones o preferencias me parece que es demasiado "mecánico" y que el gusto por ello es menor. Las personas consiguen grandes objetivos cuando inventan, crean con pasión.
Pero siempre desde el punto de vista positivo. Así, para mí, es bueno "dejarse arrastrar por las pasiones" cuando la meta es buena. En cambio, el crimen "pasional" es sólo locura, transitoria o no.
(30/01/2008).
A prueba de bomba.
Cuando empiezas un lunes bien, siguiendo el pensamiento contrario a "si estás mal no lo comentes, que les divierta su puta madre", habrá que decirlo. De esta manera, aún con el tráfico madrileño, las gilipolleces de tu jefe, el sueño que te ronda, los mil apetitos que te reclaman, la resaca ociosa del domingo... el sol brilla, los pájaros cantan y todo parece más bonito.
Y es, claro, todo cuestión de nuestra mente. Cuando nos sentimos bien, seguros, positivos no existe tormenta o incomodidad que pueda con nosotros. Se sabe que el ser humano es capaz de proezas increibles en casos de emergencia. Sentirse estupendo en un lunes no es lo mismo... pero casi.
Con esta premisa, no es mala cosa que recordemos esta actitud para otros días no tan afortunados. O sea, los buenos refranes españoles de "a mal tiempo, buena cara" y "todo es según el cristal con que se mira".
En todo caso, me conformo con que el impulso me dure, al menos, hasta mañana.
(Publicado el 28/01/2008).
Y es, claro, todo cuestión de nuestra mente. Cuando nos sentimos bien, seguros, positivos no existe tormenta o incomodidad que pueda con nosotros. Se sabe que el ser humano es capaz de proezas increibles en casos de emergencia. Sentirse estupendo en un lunes no es lo mismo... pero casi.
Con esta premisa, no es mala cosa que recordemos esta actitud para otros días no tan afortunados. O sea, los buenos refranes españoles de "a mal tiempo, buena cara" y "todo es según el cristal con que se mira".
En todo caso, me conformo con que el impulso me dure, al menos, hasta mañana.
(Publicado el 28/01/2008).
La prueba.
Estoy convencido de que cada día perdemos más el norte. Al menos, en la sociedad occidental, supuestamente avanzada. ¿La prueba?. Algunos ejemplos:
Conozco gente, de origen humilde, trabajadora, de barrios obreros, de padres que fueron emigrantes, gente sencilla y, en principio, sin pretensiones, que con el paso del tiempo, tras conseguir un mínimo de estabilidad económica y una posición social acomodada se muestran ultraconservadores, racistas y elitistas y de tendencias claramente de derechas.
Se ha puesto de moda la ropa pirata. Te encuentras en cualquier sitio señoritas con pantalones, a rayas verticales, de tobillo alto, cinturón de tela rojo y botas de cuero de corsario. De seguir así, además del móvil y el bolso, pronto se llevará el parche en el ojo, el sable en la cintura y el loro en el hombro. Ya pasó la moda de ir de princesa o de negro rapero neoyorkino; ahora prima ir de bucanero. Cuando aparezca la moda Batman o será horrible o muy divertida.
Abundan cada día más los idiotas que compiten por la calle con su vehículos, como si las ciudades les perteneciesen, despreciando la vida de peatones y de otros conductores. ¿Sabén que que viven en la vida real y que sus victorias no serán reconocidas más que por idiotas como ellos?.
Seguimos utilizando palabras de otros idiomas, aún existiendo las correspondientes españolas, solo para parecer más enterados y modernos. De un programa de televisón: "tienes que bailar con más energy".
Si pudiesen ir sociedades enteras al psiquiatra, los españoles deberíamos ir pidiendo hora.
(Publicado el 15/01/2008).
En la notaría.
Hacía demasiado sol cuando llegué. En un momento así, debería llover o, como mínimo, estar nublado. Pero esa luz, más de primavera que de otoño estaba, incómodamente, fuera de lugar. Faltaba una media hora para la cita, después de aparcar con más facilidad de la que esperaba y encendí un cigarrillo como consuelo y compañía. Sin quererlo, la buscaba entre los viandantes. A pesar de que el fin estaba, supuestamente, próximo, no sentía alivio si no tristeza.
Me perdí unos minutos con los titulares de los periódicos de un quiosco cercano, mientras recordaba lo que fue y añoraba lo que no pudo ser. Temía que viniese con el maleducado de su hijo que, a buen seguro, hubiese provocado un enfrentamiento. Quince minutos antes de la hora fijada, mi propia abogada me abrió la puerta de la notaría y comenzó a pasarme papeles que, en realidad, no me importaban pero fundamentales, me dijo, para el procedimiento. En breves instantes y con unas firmas finalizaría una historia de amor, desamor, intereses y desintereses. No eramos humanos que se amaban o ignoraban si no clientes reclamando sus derechos, números de expedientes o documentos. ¿Dónde estaban ahora los abrazos, los besos, las promesas susurradas...?.
Instantes después, entreví el bajo de su falda junto a mi pero no me atreví a mirarla, quizá por no descubrir lo que sentía y no quería admitir, tal vez para que no viese odio en mis ojos, tal vez para que no viese amor. Salvándome en el último segundo, nos dijeron que no había firma y, sin que hubiésemos cruzado una palabra, una mirada, ella desapareció. Tras las explicaciones y los abogados, me quedó la sensación amarga de una tristeza que no podía explicar.
Allí, ya solo, en mitad de la acera, recordé la boda, los momentos compartidos y los que nos separaron y tuve la sensación de que eran recuerdos muy antiguos, aunque hacía poco más de tres años que habían sucedido.
Volví al coche y, también a mi pesar, fui consciente de que aquello aún no había acabado. Sabía que tendría que volver a ver aquel cabello negro, oír aquellas palabras que no decían nada, sentir esa presencia ante la que no sabía que sentir.
Encendí un cigarrillo más y vi como la brisa fría se llevaba el humo secuestrado. El sol, absurdamente, seguía brillando y me pregunté que sentido había tenido todo aquello: aquella hora, aquel día, aquellos años...
(Publicado el 13/12/2007).
Me perdí unos minutos con los titulares de los periódicos de un quiosco cercano, mientras recordaba lo que fue y añoraba lo que no pudo ser. Temía que viniese con el maleducado de su hijo que, a buen seguro, hubiese provocado un enfrentamiento. Quince minutos antes de la hora fijada, mi propia abogada me abrió la puerta de la notaría y comenzó a pasarme papeles que, en realidad, no me importaban pero fundamentales, me dijo, para el procedimiento. En breves instantes y con unas firmas finalizaría una historia de amor, desamor, intereses y desintereses. No eramos humanos que se amaban o ignoraban si no clientes reclamando sus derechos, números de expedientes o documentos. ¿Dónde estaban ahora los abrazos, los besos, las promesas susurradas...?.
Instantes después, entreví el bajo de su falda junto a mi pero no me atreví a mirarla, quizá por no descubrir lo que sentía y no quería admitir, tal vez para que no viese odio en mis ojos, tal vez para que no viese amor. Salvándome en el último segundo, nos dijeron que no había firma y, sin que hubiésemos cruzado una palabra, una mirada, ella desapareció. Tras las explicaciones y los abogados, me quedó la sensación amarga de una tristeza que no podía explicar.
Allí, ya solo, en mitad de la acera, recordé la boda, los momentos compartidos y los que nos separaron y tuve la sensación de que eran recuerdos muy antiguos, aunque hacía poco más de tres años que habían sucedido.
Volví al coche y, también a mi pesar, fui consciente de que aquello aún no había acabado. Sabía que tendría que volver a ver aquel cabello negro, oír aquellas palabras que no decían nada, sentir esa presencia ante la que no sabía que sentir.
Encendí un cigarrillo más y vi como la brisa fría se llevaba el humo secuestrado. El sol, absurdamente, seguía brillando y me pregunté que sentido había tenido todo aquello: aquella hora, aquel día, aquellos años...
(Publicado el 13/12/2007).
El Cielo Protector
Como bello y doloroso viaje al interior de uno mismo que es El Cielo Protector, Bernardo Bertolucci hizo lo que pudo con una novela de Paul Bowles que quizá nadie más se hubiese atrevido a filmar. Así la hermosa fotografía de Vittorio Storaro y la sublime música de Ryuichi Sakamoto completan una película que, sin alcanzar la difícil profundidad del libro, sí que nos comunica ese mensaje de soledad, desamor y muerte: la vida.
Debra Winger y John Malkovich, con actuaciones correctas, nos guian por ese norte de África de calor y moscas donde buscan, como muchos de la generación beat, ese sentido a la propia existencia ya como turistas o como viajeros.
Es para mi una película fascinante que dice con imagenes mucho de lo que expresan los textos de Bowles. Pero no se puede escribir de forma objetiva de una película tan subjetiva, basada en un libro muy personal. Como otros films del genial director italiano o te llega, te encuentras en el film, o no entiendes nada y te parece algo vacio y errático, sin serlo realmente.
La infidelidad, el dolor, el amor a África, la pasión, el miedo y la muerte están en la cinta como en la obra original y en la propia vida del escritor, que abandonó una posible fama en Estados Unidos para encontrarse en Tanger, según lo que Kafka, uno de sus autores favoritos - y de los míos -, decía: "A partir de un cierto punto, ya no hay posibilidad alguna de retorno. Ése es el punto que es preciso alcanzar".
Me identifico totalmente con las palabras de Paul: "Ni cuando esté muriéndome voy a decir que hubo una época en la que me sentía maduro, porque uno siempre está cambiando y nunca llega a nada. Llegar a algo tampoco es necesario. Morir sí, todo lo inevitable es necesario".
Tal vez es lo que todos necesitemos y que, por ello, inventamos: un cielo protector.
(Publicado el 12/12/2007).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



