Mostrando entradas con la etiqueta Autobiografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autobiografía. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de abril de 2013

Blue: Portrait of a Serial Killer



(El título: "Blue: retrato de un asesino").

Como llevo casi un mes sin fumar, ando como gato panza arriba y con los nervios de punta. De ahí la parodia del título con la película que en España se llamó Henry, retrato de un asesino (literalmente: Henry, retrato de un asesino en serie) de John McNaughton.

Es lo que tiene. Acostumbrado desde hace décadas al vicio americano, sin él voy con las ansias disparadas y no me aguanto ni yo. Facilmente podría morder en la yugular a quien me mire mal y rugir como un león herido a la menor contrariedad. Así, sale el Lobo Estepario que llevo dentro o la falta de la droga me convierte en el Hyde del Dr. Jekyll. Curioso el efecto de las drogas o de la falta de ellas. Yo, pacífico por naturaleza, manso como un corderito, me descubro como una bestia implacable dispuesto a saltar como un resorte y me sorprendo a mi mismo con la cara oculta de mi propia luna.

Con suerte será un efecto pasajero y si no vuelvo a la calma total, al menos no estaré, continuamente, en mitad de la tempestad... o quizá no y termine perseguido por la policía a lo Bonnie and Clyde. Al menos será un cambio... que nunca viene mal y que siempre enseña algo. Y respiraré mejor.
Aunque sea en la cárcel.
(Intentaré escribir desde alli...)

(31/03/2008).

Warm Springs



Acabo de ver la película para televisión (o telefilm) de la HBO sobre la superación de la polio (psicológica, que no física) de Franklin Delano Roosevelt. Bastante reacio a las producciones de este tipo (que suelen ser películas baratas que no pueden llegar a ser largometrajes, con escasos medios y un reparto de segunda fila encabezado por alguna vieja estrella en decadencia, dirigidas a amas de casa sensibles y aburridas) comencé a verla porque siendo minusválido físico afectado por esta enfermedad me intrigaba como habrían tratado el tema (en la actualidad, hay otras películas más antiguas sobre el personaje). Para mi sorpresa, se ciñen bastante a la posible realidad, aunque no puedan evitar los momentos de sensiblería, por otra parte muy comerciales en todas las producciones de este tipo. Por encima de ello, nos llega la figura de este hombre y su lucha contra si mismo (el principal enemigo de toda persona con algún tipo de discapacidad). Evidentemente los norteamericanos, muy amantes del mensaje "aquí cualquiera puede llegar a presidente", terminan remarcando como fue elegido para el cargo en tres ocasiones. Apartan a un lado su posición política y fortuna previas a la enfermedad, que se mencionan como de pasada, apuntando así a la grandeza del país y a la fuerza de los hombres norteamericanos (toma propaganda de la buena).
Lo que nadie puede evitar que trascienda es ese deseo de superación de cualquier ser humano, que Roosevelt tuvo por fuerza que conseguir y utilizar para sobreponerse a la tortura psicológica que produce una limitación física importante. Solo alguien que la padece entiende que es vivir entre "normales" en una sociedad pensada y construida para ellos. Incluso los familiares más cercanos no pueden sentir como se vive y se lucha contra la discapacidad, por mucha empatía y amor que por ellos sientan. Así, este señor consiguió vencerse así mismo de las secuelas de una enfermedad que aún tiene víctimas en occidente. En el resto del mundo -en África, sobre todo-, dada nuestra avaricia, la polio o Poliomielitis sigue causando estragos y rompiendo vidas para siempre.
Llevo 46 años luchando contra ella y reconozco que la guerra no terminará nunca, que el enemigo siempre estará ahí, al acecho para aprovecharse de los momentos de debilidad. Sabemos, los que padecemos minusvalías, como la la indiferencia y el desprecio de muchos -no todos, afortunadamente- nos hacen la vida mucho más difícil de lo que nos debería ser. El auto-castigo que nos imponemos unido a las barreras que la sociedad nos pone en el día a día suponen un desafío más grande que cualquier Everest que se ponga por delante. Aún así hay personas, como Roosevelt, más allá de las triquiñuelas cinematográficas, que consiguió superar las limitaciones internas y externas, mucho peores de las que una película pueda mostrar nunca, y que conocemos los que las sufrimos.
El mensaje de fondo, que no me parece mal, es que la disposición psicológica adecuada puede ayudar a que estas limitaciones no nos destruyan por completo. Se salga triunfante o no, la posibilidad existe y somos muy libres de cogerla o no (me parece muy respetable la posición de personas como Ramón Sampedro). Pero es muy importante recordar que está ahi.
No hace falta llegar a presidente de Estados Unidos. Solo basta levantarse y ser feliz en ese día.

(26/02/2008).

A prueba de bomba.

Cuando empiezas un lunes bien, siguiendo el pensamiento contrario a "si estás mal no lo comentes, que les divierta su puta madre", habrá que decirlo. De esta manera, aún con el tráfico madrileño, las gilipolleces de tu jefe, el sueño que te ronda, los mil apetitos que te reclaman, la resaca ociosa del domingo... el sol brilla, los pájaros cantan y todo parece más bonito.
Y es, claro, todo cuestión de nuestra mente. Cuando nos sentimos bien, seguros, positivos no existe tormenta o incomodidad que pueda con nosotros. Se sabe que el ser humano es capaz de proezas increibles en casos de emergencia. Sentirse estupendo en un lunes no es lo mismo... pero casi.
Con esta premisa, no es mala cosa que recordemos esta actitud para otros días no tan afortunados. O sea, los buenos refranes españoles de "a mal tiempo, buena cara" y "todo es según el cristal con que se mira".
En todo caso, me conformo con que el impulso me dure, al menos, hasta mañana.

(Publicado el 28/01/2008).

En la notaría.

Hacía demasiado sol cuando llegué. En un momento así, debería llover o, como mínimo, estar nublado. Pero esa luz, más de primavera que de otoño estaba, incómodamente, fuera de lugar. Faltaba una media hora para la cita, después de aparcar con más facilidad de la que esperaba y encendí un cigarrillo como consuelo y compañía. Sin quererlo, la buscaba entre los viandantes. A pesar de que el fin estaba, supuestamente, próximo, no sentía alivio si no tristeza.
Me perdí unos minutos con los titulares de los periódicos de un quiosco cercano, mientras recordaba lo que fue y añoraba lo que no pudo ser. Temía que viniese con el maleducado de su hijo que, a buen seguro, hubiese provocado un enfrentamiento. Quince minutos antes de la hora fijada, mi propia abogada me abrió la puerta de la notaría y comenzó a pasarme papeles que, en realidad, no me importaban pero fundamentales, me dijo, para el procedimiento. En breves instantes y con unas firmas finalizaría una historia de amor, desamor, intereses y desintereses. No eramos humanos que se amaban o ignoraban si no clientes reclamando sus derechos, números de expedientes o documentos. ¿Dónde estaban ahora los abrazos, los besos, las promesas susurradas...?.
Instantes después, entreví el bajo de su falda junto a mi pero no me atreví a mirarla, quizá por no descubrir lo que sentía y no quería admitir, tal vez para que no viese odio en mis ojos, tal vez para que no viese amor. Salvándome en el último segundo, nos dijeron que no había firma y, sin que hubiésemos cruzado una palabra, una mirada, ella desapareció. Tras las explicaciones y los abogados, me quedó la sensación amarga de una tristeza que no podía explicar.
Allí, ya solo, en mitad de la acera, recordé la boda, los momentos compartidos y los que nos separaron y tuve la sensación de que eran recuerdos muy antiguos, aunque hacía poco más de tres años que habían sucedido.
Volví al coche y, también a mi pesar, fui consciente de que aquello aún no había acabado. Sabía que tendría que volver a ver aquel cabello negro, oír aquellas palabras que no decían nada, sentir esa presencia ante la que no sabía que sentir.
Encendí un cigarrillo más y vi como la brisa fría se llevaba el humo secuestrado. El sol, absurdamente, seguía brillando y me pregunté que sentido había tenido todo aquello: aquella hora, aquel día, aquellos años...

(Publicado el 13/12/2007).

jueves, 28 de febrero de 2013

Como, tristemente, gané un premio de poesía y perdí un amigo.

Hace muchos años, cuando era un niño (tendría once o doce años) tenía un amigo de los que se hacen a esa edad: un amigo para todo y con el que te pasas casi todo el tiempo. Jugabamos juntos, comiamos juntos, ibamos a clase juntos...
Un día, cuando estabamos en clase, en la E.G.B. (Educación General Básica) de la época, nos pusimos a hablar de que niña nos gustaba. Mi amigo comentó que no le corría prisa y que tenía todo el tiempo del mundo para conocer a la niña que le gustara.
El sábado siguiente fue a ver una carrera de motocross en un descampado cercano a nuestro barrio. Yo no me decidí a estar con él y luego me alegré. Como había mucha gente y él sólo era un niño, no conseguía ver la carrera. Trepando se subió a una torre electrica y sobre ella siguió la competición. En un momento dado, perdió el equilibrio y por no caer se sujetó a uno de los cables. Murió electrocutado al instante. Decía, que años después me alegré de no haber estado y tener que verle morir. Sé que no lo hubiese soportado. Que quizá el suceso me hubiese destrozado psicologicamente...
Yo me enteré el lunes siguiente en clase... No me lo podía creer y me afectó muchísimo. No podía mirar a su madre a la cara. En el entierro, me sentí embotado, aturdido y con un abrasador sentimiento de vacío.
Semanas después, en un concurso de cuento y poesía que organizaba una librería cercana a mi casa, participé con una poesía sobre la muerte de mi amigo. Fue el único premio que me ha dolido ganar.
Desde entonces, mi frase vital ha sido: CARPE DIEM.

Sé que quizá no habrá un mañana.

(Publicado el 29/10/2005).

Es curioso

 
 
Elefante asiático dormido. Fotografía de Fruggo.

pero llevo unos días escribiendo mucho... pero nada de lo que quería. Ahora, como una fiebre primaveral, que son las que más me dan a mi, me ha dado por escribir aquí, en este blog. Quizá porque hay gente que sí los lee...
¿Y por qué escribo/escribimos?. Es difícil precisar... para halagarnos con nuestras propias palabras, para enseñar algo que otros no conocen... para materializar ideas que tal vez no sean muy negativas...
Un poco de todo y más, creo.
Recuerdo que mi padre me decía que no dijese que "creía", que afirmase con rotundidad. Le pregunté de que estaba totalmente seguro... y no recuerdó lo que me contestó.

¿De qué estaís totalmente seguros/as?, ¿qué considerais totalmente cierto, inmutable, irrefutable, verdadero?.
Yo, no sé si para bien o para mal, de nada.

Será esto la "Relatividad de Einstein"?.

¿Por qué un elefante?. Porque me encantan (claro que a mi me encantan los zorros, las serpientes, los caballos, las hormigas, los linces, las gavitotas, las iguanas, los...).
Pero los elefantes tienen algo de sereno (como las ballenas) que hacen que los ame más (como a las ballenas). Será por su tamaño (como las ballenas), por su andar pausado y su mirada un poco triste (como las ballenas). Parecen saber lo tontos que somos los humanos y por eso, normalmente, nos ignoran (como las ballenas). A ellos les matabamos porque creíamos que tenían en su cuerpo algo valioso (como a las ballenas). Creo que es una imagen preciosa para este final/comienzo del día.

(Publicado el 27/10/2005).

El último tango

Acabo de ver un documental sobre el rodaje de "El último tango en París" y pensaba sobre las dificultades de las relaciones humanas, de los problemas entre los hombres y mujeres (o entre dos hombres o entre dos mujeres) y las tensiones que se crean de amor y odio, sexo y poder. Es complicado. Creo, mi propia experiencia me habla de ello, que nunca se establece una relación entre dos personas "de igual a igual". Por lo que conozco, siempre hay una parte que domina y otra que se somete. Incluso entre amigos. Analizando las parejas que conozco de amigos, de novios, de matrimonios siempre encuentro uno/a que dirige, que ordena, que tira de la relación y otro/a que aguanta, que acepta, que obedece, que es arrastrado/a... Hoy en día, afortunadamente, no siempre es la parte femenina la débil, aunque no puedo afirmar con rotundidad que en el pasado la parte femenina siempre era la débil, la sumisa. El amo necesita de su esclavo para ser amo y creo que esto se olvida con frecuencia. Los/las que se han sentido esclavos/as pueden no estar de acuerdo y sentir que esa obediencia ciega, ese poder omnímodo de ellos/as (o de sus antepasados/as)no es baladí y que no es tan cierta la necesidad de subditos del tirano... Quizá tengan razón. Veo, de todas formas, que hoy en día se cae en ello (en algunas circunstancias y lugares de occidente, en otros países todavía existe, desgraciadamente, una sumisión completa de la mujer a los deseos del hombre) casi por liberación, por comodidad. Conozco casos de relaciones que se comienzan para que el otro (la otra) lleve las riendas, para que sea la otra persona la que decida, la que empuje... ¿Y dónde queda el amor en todo esto?. Es difícil de decir. Hay veces que no existe en absoluto: hay quien se casa para que le sigan ordenando, dirigiendo,... Se sustituye a papa/mama por el marido/la esposa, con lo que conlleva de falta de madurez personal, de ausencia de independencia y de escasez de libertad. Y hablo de relaciones que empiezan ahora, en el siglo XXI... No avanzamos mucho en las relaciones interpersonales...
Es curioso ver un parque vacio a estas horas, al comenzar la mañana de un día de diario. Las mesas de ping-pong como esperando a los jugadores, los bancos vacios, el chiringuito cerrado... todo hibernando para cuando vuelvan los niños, los bebedores, las madres que compran golosinas en el kiosco. Unas bombonas de butano como olvidadas, una máquina con un caballito mecánico congelado, un cartel naranja que nadie lee... Ahora solo hay un murmullo de viento entre los árboles y el brillo cantarín del sol parece un derroche innecesario. Todo existe para unos gorriones hambrientos o una urraca curiosa.
Voy a intentar retomar el cuento. Si consigo que la trama, el argumento tiren de mi, quizá consiga que la historia crezca... Si los personajes cobran vida tal vez me digan el rumbo que quieren seguir, hasta donde quieren llegar...
Estoy justo al comienzo, creando el ambiente de la primera escena y retratando al personaje principal, que quiero que sea una mujer. El problema es saber retratar bien la psicología de una mujer en unas circunstancias concretas, sin caer en tópicos ni estereotipos fáciles o simplones... Y me puedo perder en el intento. Quizá sería mejor crear el argumento, la historia básica y luego entrar en los detalles, dar profundidad a los personajes y situaciones... No sé...
Otras veces, el cuento salía de un tirón, como impulsado por una idea arrolladora, pero si pienso en que es el inicio de una novela, como que me embarro en el peso de unos personajes más profundos, me atasco en unas circunstancias que creo más densas... Ando un poco perdido hoy...

(Publicado el 26/10/2005)

Día de Internet

No sé si será buen día para comenzar un blog, pero me ha tentado este sitio que conocí por el diario El País. Me hace pensar en lo que todos tenemos de exibicionistas. En lo que nos gusta, en general, desnudarnos en público y enseñar lo que a alguien cercano no enseñaríamos... Internet es una palabra muy corta para todo lo que en ella misma se contiene, por eso algunas veces la llamo "la Red de Redes" que me suena más española (es mi punto patriotero y chovinista). A veces alucino con lo que ha cambiado la informática desde que mis padres me regalaron el primer ordenador: un ZX-81, que funcionaba en un BASIC muy sencillito, que utilizaba un televisor como monitor y cintas de casete como soporte de datos grabados. Hasta a mi esposa la conoci por Internet y todavia no me he arrepentido... ni de mi esposa ni de Internet. Suelo postear en un foro de gente estupenda, llena de seres humanos donde todo se comparte y se comenta. He jugado por Internet al Unreal, al Simulador de Vuelo de Microsoft (con AirHispania, una compañia aérea virtual y Simuvuelo, un club de locos por la simulación aerea), al ajedrez, al Magic... Leo la prensa, oigo música, veo videos... Creo que mi vida en estos últimos 15 años hubiese sido muy diferente sin la Red de Redes. En otro orden de cosas estoy empezando a escribir otro cuento (que interiormente deseo que se convierta en novela) y espero que, esta vez sí, lo termine. A veces me pregunto porque me falta ese empuje que convierte a la gente en escritores/as, a pesar de lo que lo deseo. ¿Será que no lo deseo lo bastante o que tengo miedo a lo que sé que supone?. Los miedos... esa es la clave de muchos de nuestros pensamientos y acciones. El miedo nos mueve o nos inmoviliza, nos hace amarnos (quizá por miedo a nuestra propia soledad con nosotros mismos) y odiarnos (porque tememos que nos quiten algo que consideramos nuestro). El miedo... Creo que es una de los mejores consejos de Jesús de Galilea: "No tengais miedo". Junto con "Carpe Diem", es lo que me digo cada día... para ir viviendo. (Publicado el 25 de octubre de 2005)

Aterrizando

Hola a todos. Pretendo traer a este espacio de Google mi blog, ya cansado de errores y averias en otros lugares de la Red. Espero que os guste. Recordaros que, en principio, algunas entradas seran anacrónicas pues se escribieron hace años y se refieren a noticias o asuntos del pasado. Logicamente, solo mantengo la que creo de interés por algún motivo. He suprimido las entradas y referencias ahora inexistentes. Pido perdón a mis lectores por no haber podido ni querido copiar sus comentarios, siendo personales y exclusivos de ellos. Saludos.