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lunes, 15 de febrero de 2016

Roger Ebert y la crítica cinematográfica

“Life itself” (2014), incluido en la sección oficial del Festival de Sundance, que se podría traducir por “La vida misma” o “La vida, ella misma” es un estupendo documental de Steve James sobre la vida de, quizá, el crítico de cine más famoso de la la historia: Roger Ebert. Se va narrando de forma casi lineal (saltando de un capitulo a otro, sin respetar el orden de estos, del libro autobiográfico del mismo título) la vida de este crítico, valoradísimo en U.S.A., cuyas apreciaciones y textos influyeron en cineastas y cinéfilos de todo el mundo.
Con un punto de vista bastante objetivo (por encima de la amistad del director y el protagonista), vamos viendo como el amor por el cine llevo a Ebert desde el periodismo juvenil hasta la crítica cinematográfica y como su nueva forma de hacer consiguió interesar tanto a aficionados como entendidos en el Séptimo Arte.
Emociona ver como le apreciaban grandes directores, entre los que se destacan en la cinta, por ejemplo, Martin Scorsese o Werner Herzog y su trayectoria vital hasta que murió de cáncer en 2012. 
Es subrayable que en el documental, por deseo expreso de Ebert, no se esconde en absoluto toda la crudeza de sus últimos meses y la devastación que la enfermedad provocaba en él. Se busca una sinceridad que va más allá del morbo fácil de muchos programas televisivos al uso. Roger Ebert se destacó siempre, según cuentan en la cinta amigos y no tan amigos, por su sinceridad en las opiniones y claridad en su propia persona física y mental (en su momento declaró públicamente ser un alcohólico). En fin, un documento imprescindible para todos los cinéfilos e interesante para el publico en general.

Me parece importante esta sinceridad en la crítica cinematografica, sobre todo en nuestros tiempos en los que muchas opiniones están, claramente, vendidas a los intereses de la industria. Me parece un engaño decirle a los espectadores que todas las películas son buenas porque es algo totalmente imposible. Hoy en día, cuando la crítica más seria no es favorable, vemos en las portadas de los DVDs y Blu-Rays, en la reseñas rápidas y carteleras, opiniones favorables en forma de frases (“maravillosa, inolvidable, del director de…”) de críticos que parecen nacidos para valorar justo esa película y de los que nadie ha oído nunca hablar. Y no, no todo es bueno por mucho que le pese a las grandes corporaciones y no es justo que se mienta al público de esa manera, sobre todo, además, porque hace que se desconfíe y se meta en el mismo saco a toda la crítica cinematográfica en la que hay grandes firmas que tienen profundos conocimientos sobre el cine. He oído más de una vez: “bueno los críticos dicen según quien les paguen, no me fío de las críticas, las criticas siempre mienten”, etc. Las agencias de publicidad de la industria, muchas veces, están tirándose piedras sobre sus propios tejados al utilizar estas tácticas embusteras y manipuladoras.
Recuerdo que mi afición por la crítica cinematográfica empezó, hace muchos años, gracias a Alfonso Sánchez Martínez, que es admirado aún por los profesionales del periodismo especializado y por las gentes del cine español y sobre el cual Garci hizo un documental en 1980.
Los que tenemos la fortuna de conocer un poco este mundo del cine ya distinguimos perfectamente una “crítica comprada-preparada” de una personal y - casi siempre - sincera y justa y, hoy en día, hay críticos como Carlos Boyero, Carlos Pumares o Antonio Gasset que se han convertido en auténticas estrellas mediáticas y que tienen miles de seguidores y, por tanto, son temidos -respetados- , por productores, directores, etc.
Esperemos, todos. que el público siga oyendo, leyendo criticas lo más limpias e inteligentes que sea posible, siendo como somos humanos y teniendo cada uno, como se dice, su opinión. Que es, según el dicho, “como el culo: cada uno tenemos el nuestro”.

P.D.: Muy interesantes las criticas de las películas “favoritas” de la página web de Roger Ebert: http://www.rogerebert.com/great-movies


sábado, 23 de enero de 2016

Shyamalan sigue perdido



A pesar de unas críticas ligeramente favorables, “La visita” me ha defraudado mucho. La moda de los “falsos auto-documentales”, que inicio popularmente “El proyecto de la bruja de Blair”, continuaron otras como “Paranormal activity”, etc., (sin olvidar la incursión española con la saga “Rec” - nosotros que hemos obviado la mayoría de las corrientes cinematográficas sí que acogemos la peor-) me parece realmente absurda y limitadora para cualquier film. Si quiero ver - que no es el caso - videos hechos por jóvenes con acné sobre sus amigos y familia, ya los buscaré en Youtube y no entraré en un cine. Ese forzar las secuencias para que parezcan rodadas por adolescentes (que algún “lumbreras” creyó que asustaría más al espectador al pensar - erróneamente - que era más real) lleva a desastres como la cinta de la que hablamos.
Con un buen planteamiento inicial - los niños de visita en casa de los abuelos -, el señor Shyammalan demuestra una lamentable falta de ideas que ya arrastra desde “La joven del agua”. El creador de aquel guión estupendo, sorprendente y misterioso de “El sexto sentido” nos ha traído a un cine que sí, que parece hecho por un adolescente que no tiene claras las ideas. Cine de un adolescente para adolescentes.
Recurriendo al antiguo susto inesperado facilón, la película aburre desde los primeros minutos y parece no despegar nunca. La falta de inteligencia es palpable y los toques de humor, bastante burdos, no llegan a compensar la trama para obtener algo interesante. La niña protagonista, cineasta aficionada pero con sólidos conocimientos de montaje e iluminación, tiene una cámara que parece de titanio ya que no se estropea por más que se caiga, a juego con la cámara de fotos de su hermano, igual de irrompible. Sin venir a cuento, se ruedan planos del paisaje que ningún niño tomaría nunca, pero que nuestro director necesita por cuestiones de ritmo. Ambos críos  dominan perfectamente los encuadres y las posiciones de cámara… En fin una realización lamentable que destroza la supuesta “realidad” del documental. 
Las posibilidades que podrían dar unos abuelos extraños y sutilmente inquietantes acaban siendo unos ancianos que parecen bajo los efectos del L.S.D., lo cual es más simplón y barato de rodar. Sugerencias que no se concretan ni explican (el horno, la figura ahorcada, etc), aparecen sin orden ni concierto y con una falta de arte que realmente decepciona en conjunto. El remate son los acentos pueriles como el niño rapero, la banda sonora que se supone usa la protagonista, el pañal en la cara… Como ya ha señalado algún crítico, al final uno tiene la sensación de haber sido timado.

El director nacido en la India no acaba de encontrar su camino y va dando bandazos en una carrera irregular que, si no encauza, hará que pronto se olvide aquel taquillazo del niño que en ocasiones veía muertos.


lunes, 17 de noviembre de 2014

El fin del romance



El fin del romance (1.999) de Neil Jordan es una buena adaptación de la novela de Graham Greene (tiene el premio Bafta al mejor guión adaptado) y una estupenda película. Con una fotografía muy correcta y una maravillosa música de Michael Nyman, nos cuenta esa relación real y literaria, compleja y sencilla, feliz y triste que ideó el gran novelista británico. La ambientación en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, está muy bien conseguida y nos da las poéticas y desgarradoras escenas de los amantes bajo los bombardeos. Con unas actuaciones sobresalientes (calidad habitual en Ralph Fiennes y Julianne Moore), la película se deja ver varias veces para encontrar los matices, los detalles que el libro explora, como no puede ser de otra forma, con más profundidad. Los personajes, igual que sucede fuera de la ficción, están llenos de dudas, contradicciones, arrastrados por las creencias y las costumbres pero, a la vez, por pasiones que enturbian todo el conjunto. Una película y un libro muy recomendables.

domingo, 20 de julio de 2014

Cine con mayúscula.

Como españoles que somos, nunca sabemos valorar lo que tenemos. En este caso ni a nuestros autores ni a nuestro cine. Si Alex Angulo llega a ser un actor estadounidense y Alex de la Iglesia un director, al menos, rodando en aquel país, películas como "El día de la bestia" y "Acción Mutante" serían películas de culto en todo el mundo. En los dos casos la critica, la parodia, el reflejo de una sociedad, la forma de tocar temas como el poder de la iglesia, el terrorismo, el imperio de los pijos y modernos, el consumismo, los nacionalismos, el costumbrismo implícito en fin, hubieran situado estas cintas en las alturas mundiales de un Tarantino o un Scorsese. Pero aquí los primeros que no nos lo creemos somos nosotros y hablamos de cine "de pasar el rato", sin más lecturas ni análisis. Ahora todo el mundo del cine llora, pero ni desde los gobiernos, ni desde ciertos profesionales, ni siquiera de cierta parte del público se valoran a los actores ni al cine español como es debido. Me duele, sinceramente, cuando incluso la critica especializada no las llega a valorar porque hay gente que ha puesto, pone (y sin duda seguirá poniendo) mucha inteligencia, pasión y trabajo en nuestro séptimo Arte y con medios que en otros sitios dan risa. Triste la muerte de este gran actor. DEP.

miércoles, 16 de julio de 2014

Parecidos razonables

Muchas obras de Arte se caracterizan por reflejar, con más o menos exactitud, casi siempre con crítica, personajes, caracteres, situaciones del mundo cotidiano que nos rodea y con una calidad artística, en la forma, al menos reseñable. 
Hoy he vuelto a ver una película en la que vemos a un empresario despiadado, que maltrata a sus empleados, cuyas empresas contaminan el medio ambiente y que para conseguir realizar sus ambiciosos e innecesarios proyectos en la ciudad decide apoyar a un criminal para que sea alcalde. Este, para conseguir alcanzar su puesto, se dedica a asustar a los ciudadanos incrementando la delincuencia y justificar así su elección. El desalmado empresario tiene una secretaria, víctima también de los desmanes de él, despreciada e ignorada por sus superiores, que vive sola, abandonada por su pareja, rodeada por sus gatos y sus peluches, agobiada por la publicidad machista que la impele a ser seductora y por, todo ello, medio neurótica. Ella, para superarse a si misma y remontar las circunstancias que la rodean, después de un traumático accidente, se transforma en una mujer dura, que utiliza su ingenio, sus encantos femeninos para para dominar y seducir a los hombres a su antojo y alcanzar lo que le era negado: controlar hasta cierto punto su vida, siempre con unos traumas psicológicos no superados totalmente.

Pensando que conozco personas parecidas a algunos de estos personajes y situaciones sociales y políticas similares, y más en los tiempos que corren, reveía “Batman vuelve”. Como ya comenté en una crítica anterior, me agota Tim Burton volviendo siempre a sus estereotipos góticos (que mal me parece que hayan calificado así ese movimiento obscuro y siniestro siendo el gótico en arquitectura tan luminoso y espiritual), pero he de reconocer que es una película que se puede ver con más de una lectura y que, por supuesto, va mucho más allá de todos los demás films sobre el súper héroe murciélago hechos hasta ahora. Evidentemente no se trata de una obra maestra pero no me parece conveniente descartarla como obra, menor, de arte.

domingo, 11 de mayo de 2014

Elysium

Lo mejor y lo peor (socialmente) de Elysium es que nos habla de un futuro que ya está prácticamente aquí: un mundo para ricos, donde la sanidad es un lujo reservado a las clases adineradas, que viven en un paraíso propio alejado de la masificación, la polución y las fábricas que trabajan para ellos. La medicina permite sobrevivir en el trabajo hasta el momento de la muerte (lo cual lleva al protagonista a rebelarse - al dueño de la fábrica solo le interesa que no se manche la ropa de cama de la enfermería - ). La robótica y el ciudadano obrero son siervos para esos que se pueden permitir toda clase de lujos. Algunos humanos modificados por la ingeniería, como ya sucede hoy en día con nuestras prótesis, marcapasos, etc., son los que tienen alguna posibilidad de enfrentarse al poder que los oprime (idea de la distopía ya sugerida por películas como la saga Robocop, Distrito 9 y en el pasado por La fuga de Logan, El planeta de los simios, La máquina del tiempo, 1984 y Metrópolis como iniciadora) en línea con las modificaciones corporales de David Cronenberg. Pero quizá es la primera vez que se expone tan abiertamente la idea de que nuestro planeta va a quedar, de seguir así, como el vertedero de los multimillonarios que no se van a manchar las manos y que vivirán en sus urbanizaciones, satélites artificiales o planetas alejados de “lo que contamina” en cualquier sentido.
La cinta en si está correctamente realizada y usa el aspecto tan de moda últimamente de “tecnologia sucia”  (es decir, los robots, las naves espaciales, los paneles instrumentales por ejemplo, no aparecen ya flamantes y nuevos, como ocurría en las lejanas Guerra de las galaxias, 2001 Regreso al futuro y Star Trek (primeras películas) - algo que considero un error en las recientes Guerra de los Mundos, Minority Report, El hombre bicentenario, Independence day, Avatar, Tron, Oblivion, etc… Yo robot estaría en el punto medio - ) si no como maquinas usadas y más cercanas. Los humanoides presentan huellas de desgaste, los paneles de instrumentos son más resistas y funcionales, las armas parecen posibles técnicamente. Aspecto visual iniciado por Alien, Blade Runner, Brazil, Abyss, Depredador y continuado por Matrix, en la mencionada Distrito 9 y Prometheus, seguido incluso en la serie Falling Skies. Dune tiene su propia estética fruto de la riqueza visual de su director, pero la tecnología es también verosímil y realista dentro la parafernalia de la monarquía futurista.
Con una fotografía y música adecuadas, iluminación, maquillaje y vestuarios correctos, destacan como se espera de una película semejante, los efectos especiales.
Mat Demon es el protagonista, con una actuación no muy lejana a la que exhibe en la saga Bourne (aunque ya sabemos que es capaz de llevar a buen puerto mejores papeles - Syriana -) y tiene como oponente a nuestra querida Jodie Foster, haciendo de mala malísima en un rol que domina a la perfección: la ejecutiva ambiciosa y sin escrúpulos - Plan oculto -, muy alejada ya de la tímida Clarice Starling del Silencio de los Corderos.

En fin, una cinta para ver y disfrutar y, de paso, pensar un poco.

domingo, 27 de abril de 2014

La gran belleza

Creo que es la única película, en más de 40 años viendo cine, que he visto tres veces seguidas. Es como visitar un museo que reuniese en un mismo edificio el Museo del Prado y el Museo de Arte Reina Sofía. Es eso: Arte, Arte con mayúsculas, como yo siempre escribo esta palabra. Y es a la vez un sueño y una pesadilla. Imágenes oníricas con una maravillosa fotografía y una música genial (es decir, adecuada a cada momento del metraje). Pero como en los sueños, lo que vemos, lo que oímos, nos encanta a veces, o nos extraña o lo detestamos o nos asusta... Es una vuelta a la sensibilidad (si no un homenaje) de Fellini, un nuevo neorrealismo italiano, pero del siglo XXI. Es meter en una coctelera a Peter Greenaway y Jean-Pierre Jeunet, con buenas dosis de sabor mediterráneo: estatuas griegas, romanas, música de pachanga en español e italiano, cantos al estilo de Jocelyn Pook... En fin es todo y nada, como la vida misma. El guión sigue  las andanzas del protagonista, con esas fiestas nocturnas donde se mezcla lo chabacano y lo bello, la tradición y la modernidad, recogiendo ideas de aquí y de allá, de la historia y de lo que es hoy la vida de la aristocracia europea (“algunos se han dado por aludidos y se han cabreado por no haber sido descritos en todas sus virtudes”, contaba el director). Y también es un crítica, un estudio del Arte mismo y de ese arte, con minúsculas, donde todo, supuestamente vale (como darse contra un muro y llamarlo happening o que una niña pinte un cuadro a cubazos de pintura).
Técnicamente destacan una soberbia fotografía y unos milimétricos movimientos de cámara, una iluminación muy realista a veces y, como decía, de ensueño otras. Los diálogos son preciosos, poéticos, certeros, irónicos.. Una crítica con cariño a esas clases altas y ociosas desde el punto de vista de uno de ellos, un escritor de vuelta de todo. Es a la vez una opinión lúcida de la vida y de las aspiraciones de un sector culto de la sociedad occidental. Quizá la aspiración de muchos: pasar las noches de fiesta en fiesta y dormitar durante el día para despertarse, por la tarde, en un ático frente a una vista soberbia del Coliseo de Roma.

viernes, 11 de abril de 2014

El Consejero o como tenerlo todo y no hacer una buena película.

Con un reparto de lujo y una experiencia ya legendaria realiza Ridley Scott la película “El consejero” y comete el mayor error en el cine: no convence ni al público ni a la crítica. Aún más: hace un film que intenta serlo todo y se queda en nada. No es totalmente una película de acción ni de intriga, no es policiaca, suelta frases a recordar pero no reflexiona realmente sobre nada, hay escenas de sexo (mejor dicho, donde se recuerda el sexo) pero aburridas y marginales en el guión… Uno espera que con la presencia en pantalla de Michael Fassbender, Penélope Cruz, Javier Bardem, Cameron Diaz, Brad Pitt, Bruno Ganz y Rosie Pérez las actuaciones van a ser sublimes pero pasan unos y otras sin pena ni gloria. Nunca pensé que el señor Scott fuese un director de actores, pero con esta cinta me lo confirma. Precisamente el menos conocido para el público español, Fassbender, supuesto protagonista, no  centra la acción ni la historia. Quizá se puede pensar en una película de tipo coral donde las estrellas lleven el peso de los acontecimientos, pero como los hechos son casi anecdóticos (un camión que lleva droga y unos delincuentes en sus vidas de lujo), los diálogos apenas tienen nada que ver con la trama principal. La escena de escándalo entre la Cameron y el Bardem lo es para el público americano y en Europa se queda en una chorrada que haría sonreír aburridos a Fellini,  Bigas Luna o Bertolucci.
Nada justifica el rodaje con un argumento mediocre, una fotografía simplemente aceptable y una música prácticamente inexistente. Todo el mundo puede fastidiarla en un momento dado: ya le pasó al mismísimo Spielberg con “Amistad”. Con películas de culto como “Alien” o “Blade Runner”, memorables como “Thelma & Louise”, “Hannibal” o “Gladiator” y otras simplemente dignas de recordarse como “Black Hawk derribado” o “El reino de los cielos”, es normal que alguna vez se meta la pata, pero sorprende que Ridley Scott lo haga a estas alturas de su carrera, con toda la libertad que tiene como multimillonario productor y con semejantes actores. También es verdad que rodar tanto, hacer tantas películas puede llegar a aburrir a un director emborrachado de fama, pero los espectadores no tenemos la culpa de ello. Quizá nadie se atrevió decirle que no era buen proyecto o calcularon que solo por el reparto y el nombre del director ya se haría “espontáneamente” una buena película. Pero no, “El consejero” es un vacío de ideas, de trama, de buenas imágenes, de buenas actuaciones… 

miércoles, 12 de marzo de 2014

El Resplandor o el laberinto de la locura

En plena madurez creativa y cuando ya no tiene que rendir cuentas ante nadie, gracias al éxito de crítica y público de sus anteriores películas (ya era libre y no tenía que responder ni justificarse ante los estudios, Kirk Douglas, etc.), Stanley Kubrick crea “El resplandor” (1980). Quizá las últimas trabas, las últimas cadenas las rompió en 1968 con “2001, una odisea en el espacio” y sabe que ahora puede hacer, que puede crear como quiera, sin límites, prácticamente, de tiempo y de dinero. Seguramente los estudios y sus directivos pensaron, acertadamente, que ante semejante gallina de los huevos de oro era mejor, para todos, dejarle hacer y en esta cinta, como ya ocurre, más o menos, en las previas “La naranja mecánica” y “Barry Lyndon”, el director goza de unas libertades creativas muy raras en la producción cinematográfica de la época o en la actual.
Ante semejante página en blanco, se pone a contar la historia del libro de Stephen King pero, como artista independiente, rebelde e iconoclasta, utiliza el libro literalmente como le da la gana (lo que, lógicamente, enfurece, hasta nuestros días, al famoso y popular escritor). El cineasta, amante del ajedrez, de los puzles, de los símbolos, no solo narra, aproximadamente, la historia original con los cambios que le parecen oportunos si no que, como es habitual en él, nos cuenta más historias dentro de la historia, añade más mensajes dentro del mensaje aparente. 
En los tiempos que corren, además de lo evidente, lo que se puede justificar razonablemente con la visión de la cinta, hay hoy mil especulaciones con los mensajes secretos y se formulan teorías ocultistas, mágicas, sobrenaturales en relación a “El resplandor” y a su autor. Intentando centrarnos en lo que está más justificado (por la historia, por la crítica, por la trayectoria y filmografía, por la biografía de Kubrick, por la técnica en sí) e intentando no irme por las ramas reales o inventadas, puedo encontrar un argumento, una trama secundaría, a mi parecer, bastante evidente y que ya ha sido apuntada por más de un crítico de cine: el viaje a la locura del protagonista y el arrastre de su mujer y de su hijo (con el jefe de cocina como víctima colateral) a la locura. Sin que haya acudido a explicaciones psicológicas o psiquiátricas de doctores en estas especialidades, si podemos ver, fácilmente, el paso gradual del estado, aparentemente, normal del protagonista (teniendo en cuenta de que hay una versión de la película emitida en Estados Unidos en la que a Jack Torrance se le atribuye un pasado de alcoholismo, en teoría ya superado, pero que se apunta, sabiamente, en la desesperación del protagonista en la primera escena del bar, de la sala de baile - me parece curioso que Kubrick solo intentara justificar al protagonista en aquel país, público quizá más necesitado de explicaciones -) a una demencia asesina y psicópata.
     Esta trama secundaria, como ya nos pasa también en “2001”, no solo la experimenta el personaje si no que el cineasta intenta hacerla vivir al espectador. Empresa, en principio, difícil, pero que Stanley Kubrick sostiene con la música, con el argumento, con los diálogos, la dirección de actores y con los detalles a lo largo de todo el metraje. 
La banda sonora, más allá de remarcar como es habitual en las películas de terror, los momentos de tensión, evoca el pasado, posibles espíritus o fantasmas (el hotel está construido sobre un cementerio indio y hay múltiples detalles alusivos a ellos en la decoración) y situación psicológica de los personajes. 
En el argumento vemos un incremento paulatino desde lo racional y justificado hasta un cumulo de preguntas sin respuestas, posibles explicaciones abiertas, sucesos extraños y terroríficos, intencionadas contradicciones y saltos en el tiempo y en la lógica. Esta maraña argumental, a mi parecer totalmente buscada, crea en la mente del espectador una aproximación a ese estado que vive el protagonista. Hay situaciones que se repiten, con más o menos precisión - una expedición perdida comete canibalismo y un nuevo vigilante vuelve a cometer crímenes, el texto que escribe el protagonista se repite demencialmente -, la historia es lineal y circular al tiempo -hay un comienzo y un fin, pero se apunta a que la historia ya pasó exactamente igual en otro tiempo, con el mismo o con otro personaje -, la trayectoria del protagonista es concreta y realista y, al mismo tiempo, confusa y atemporal, hay personajes que parecen estar sin estarlo - las gemelas, la mujer de la bañera, los asistentes a la fiesta, los personajes en las habitaciones -, el sexo no se mantiene dentro de lo correcto - nunca se ve ni se insinúa el sexo en el matrimonio principal -, se corrompe en el tiempo y desde la sugerencia - el protagonista se queda mirándolas cuando le van a enseñar su habitación - al ver a unas empleadas del hotel al comienzo del film, hasta una pareja que hace sexo “raro” en una de las habitaciones cerca del final, pasando por una joven que se hace vieja y cadavérica cuando se la besa, etc…
Los diálogos, en principio coherentes y racionales, se van corrompiendo, complicando, alocando según transcurre el film. De una entrevista normal, sencilla y habitual para la situación llegamos al culmen de la locura en el dialogo del baño de la sala de baile. En este caso, el nuevo vigilante del hotel habla con el anterior vigilante, que está muerto, pero que le dice al protagonista, que por otra parte no se horroriza ante lo que escucha, que en realidad… evidentemente es un lío sin sentido que destruye toda lógica y sentido.
Es conocida la presión del director sobre la actriz protagonista, que en el film sobre el rodaje realizado por Vivian Kubrick, hija de Stanley, aparece realmente trastornada por las manipulaciones. El resultado es palpable en la cinta y ella misma reconoce que Kubrick la llevó al estado y actuación él buscaba. Además de las habituales correcciones y llamadas de atención, al parecer se le daba ordenes contradictorias, la forzaba con numerosas repeticiones - algo habitual en el director -, mantenía una actitud de desprecio hacia ella para que se sintiera deshumanizada y apartada del aprecio del equipo… si creemos lo que ella misma cuenta, pero que podemos suponer como una de las “técnicas” de él para llegar a la meta con una actriz de tercera fila (si no totalmente desconocida). Con la sabía elección de actores de Kubrick - a esas alturas de su filmografía y dada la fama acumulada, hubiese podido tener en el reparto a la mayoría de las estrellas femeninas del momento -, bien podemos pensar que la eligió precisamente por su carácter frágil y manipulable, lo que conseguiría de ella una actuación más creíble y realista. El uso de un matrimonio en “Eyes wide shut” nos habla también de la utilización al servicio de la película de la situación psicológica, en la vida real, de los actores.
Se apoya también Kubrick en aparentes fallos de continuidad (muebles que aparecen y desaparecen - silla y otros enseres detrás del protagonista en una escena ante la máquina de escribir -, objetos que se repiten en diversos lugares - hay dos automóviles protagonistas idénticos, uno amarillo y otro rojo -, cambios de apariencia y/o color - la máquina de escribir -, referencias más o menos escondidas a los nativos americanos - los cuadros, carteles, latas de comida -, etc, etc, etc…), pero dada la meticulosidad y la precisión del director me cuesta mucho creer que se trata de errores en la filmación.
Para rizar más el rizo se puede buscar además un sentido, un mensaje general de la película, además del que da el libro en el que se basa y el viaje al sinsentido del protagonista… pero eso, como en cualquier obra de Arte, está abierto a la interpretación del espectador y del crítico. Quizá pudiese ser la advertencia a no jugar con los múltiples sentidos de una historia y sus detalles, no bucear demasiado en lo complejo -puzles, ajedrez, el laberinto solo existe en la película no en el libro - porque es el, probable, camino a la demencia, un mensaje que conecta de alguna manera con el de El Quijote… pero eso solo es mi visión, más o menos cuerda. 

sábado, 6 de abril de 2013

La joven del agua.



He tenido la impresión de que se le ha ido un poco la cabeza al Sr. M. Night Shyamalan con está película. Después de un bombazo mundial con El Sexto Sentido y el niño que en ocasiones veía muertos, una historía curiosa en El Protegido (con Bruce Willis de nuevo, ahora en plan irrompible), unos extraterrestres más siniestros que E.T. en Señales, una buena historia de misterio en El Bosque (y su sabor a cuento nórdico)... con La joven del agua el director de nacimiento indio ha naufragado (perdón por el chiste fácil).
Es cierto que no siempre se puede acertar y que innovar continuamente en el misterio y la ciencia-ficción es imposible, pero estabamos tan acostumbrados a argumentos sorprendentes (o al menos de giros inesperados) que esta cinta decepciona y mucho.
Con un arranque prometededor y un planteamiento original (una ninfa del agua, según una tradición oral japonesa - o cuento, según prefieran - contacta con los humanos), la historia se pierde en un confuso juego de personajes y en un final anunciado casi desde el comienzo. No se desarrolla correctamente el argumento y el buen tirón de la leyenda que puede ser real, muere en una montaña de pequeños y accesorios detalles casi imposibles de seguir y que no llevan a ningún sitio (termina la cinta sin que se aclaré nada: ni porque contacta la ninfa, ni de donde viene, ni a donde se va, ni cual es el mensaje supuesto, ni cual es la moraleja o mensaje del propio cuento-película).
La pareja protagonista, atractiva por contraste, (destacando el actor Paul Giamatti - genial en Entre copas -), pierde fuerza por un reparto desconocido (salvo por el propio director), el monstruo malvado se queda en un lobo amenazante (que recuerda demasiado a la amenaza natural de El Bosque), etc...

Es decir, al menos para mi, un film fallido de un director de, hasta ahora, historias sorprendentes con ecos de la tradición de los cuentos indios, repletos de seres maravillosos o habilidades mágicas. Las imagenes aún son atractivas, la fotografía sigue llena de misterio, pero falta definición en los personajes y en el guión.

Esperemos a la próxima película... a ver qué tal.

(1/04/2008).

De faunos y otras maravillas.

 
Sabiendo que me gano plaza en la hoguera de los herejes del cine actual, he de decir que El laberinto del fauno no me acaba de convencer.
Si bien es verdad que sus efectos especiales alcanzan cimas nunca vistas por aquí, su guión me plantea una duda: ¿Es una película para niños donde al director - Guillermo del Toro - se le fue la mano en la violencia o es una cinta para adultos donde se intenta complacer a nuestra parte infantil?. Sus golpes con botella en pleno rostro y sus cortes en la boca con cuchillo cocinero la alejan de ser una pseudo-secuela de Harry Potter (al estilo de - algunas - películas de Terry Gilliam o todas las de Tim Burton) y sus hadas, faunos y otras maravillas - léase humanoide con ojos en las manos - y guión al estilo de Peter Pan la separan de Soldados de Salamina o La vaquilla. Así, por ese afán que algunos productores tienen de enganchar a varias generaciones en un mismo film o por una dirección que no llega a decidirse por la dirección a tomar, El laberinto se queda en un quiero pero no puedo - o no sé como, o no me da la gana - bastante raro y que me cuesta digerir con placer. Tampoco me convencen la escenografía - hay una impostura que no llego a definir en el vestuario, los coches, etc- o la posición política excesivamente maniquea y simplona - es decir, todos los fascistas muy malos y todos los rebeldes muy buenos -. Por otra parte hay que señalar que no están nada mal ni la fotografía ni la interpretación de los actores ni los decorados. Aún así, para mi no acaba de cuajar y me quedo con la sensación del niño grande que juega con un estupendo juguete, aunque sin saber muy bien que hacer con el. Eso sí, las películas de Guillermo siguen teniendo esa riqueza visual que ya demostró en Hellboy y Blade II.
 
(22/03/2008).
 

Warm Springs



Acabo de ver la película para televisión (o telefilm) de la HBO sobre la superación de la polio (psicológica, que no física) de Franklin Delano Roosevelt. Bastante reacio a las producciones de este tipo (que suelen ser películas baratas que no pueden llegar a ser largometrajes, con escasos medios y un reparto de segunda fila encabezado por alguna vieja estrella en decadencia, dirigidas a amas de casa sensibles y aburridas) comencé a verla porque siendo minusválido físico afectado por esta enfermedad me intrigaba como habrían tratado el tema (en la actualidad, hay otras películas más antiguas sobre el personaje). Para mi sorpresa, se ciñen bastante a la posible realidad, aunque no puedan evitar los momentos de sensiblería, por otra parte muy comerciales en todas las producciones de este tipo. Por encima de ello, nos llega la figura de este hombre y su lucha contra si mismo (el principal enemigo de toda persona con algún tipo de discapacidad). Evidentemente los norteamericanos, muy amantes del mensaje "aquí cualquiera puede llegar a presidente", terminan remarcando como fue elegido para el cargo en tres ocasiones. Apartan a un lado su posición política y fortuna previas a la enfermedad, que se mencionan como de pasada, apuntando así a la grandeza del país y a la fuerza de los hombres norteamericanos (toma propaganda de la buena).
Lo que nadie puede evitar que trascienda es ese deseo de superación de cualquier ser humano, que Roosevelt tuvo por fuerza que conseguir y utilizar para sobreponerse a la tortura psicológica que produce una limitación física importante. Solo alguien que la padece entiende que es vivir entre "normales" en una sociedad pensada y construida para ellos. Incluso los familiares más cercanos no pueden sentir como se vive y se lucha contra la discapacidad, por mucha empatía y amor que por ellos sientan. Así, este señor consiguió vencerse así mismo de las secuelas de una enfermedad que aún tiene víctimas en occidente. En el resto del mundo -en África, sobre todo-, dada nuestra avaricia, la polio o Poliomielitis sigue causando estragos y rompiendo vidas para siempre.
Llevo 46 años luchando contra ella y reconozco que la guerra no terminará nunca, que el enemigo siempre estará ahí, al acecho para aprovecharse de los momentos de debilidad. Sabemos, los que padecemos minusvalías, como la la indiferencia y el desprecio de muchos -no todos, afortunadamente- nos hacen la vida mucho más difícil de lo que nos debería ser. El auto-castigo que nos imponemos unido a las barreras que la sociedad nos pone en el día a día suponen un desafío más grande que cualquier Everest que se ponga por delante. Aún así hay personas, como Roosevelt, más allá de las triquiñuelas cinematográficas, que consiguió superar las limitaciones internas y externas, mucho peores de las que una película pueda mostrar nunca, y que conocemos los que las sufrimos.
El mensaje de fondo, que no me parece mal, es que la disposición psicológica adecuada puede ayudar a que estas limitaciones no nos destruyan por completo. Se salga triunfante o no, la posibilidad existe y somos muy libres de cogerla o no (me parece muy respetable la posición de personas como Ramón Sampedro). Pero es muy importante recordar que está ahi.
No hace falta llegar a presidente de Estados Unidos. Solo basta levantarse y ser feliz en ese día.

(26/02/2008).

American Beauty (la película)



Ayer volví a ver la mejor cinta de Sam Mendes, autor también de la estimable Camino a Perdición. Volví así a disfrutar de esta magnífica película en la que se incluye uno de los iconos de nuestra época, repetido y parodiado innumerables veces: la joven rubia desnuda, cubierta y rodeada de pétalos de rosas rojas. Símbolo de los deseos prohibidos en un film tan lleno de ellos como de secretos inconfesables: el deseo de triunfo a cualquier precio, la homofobia, la sensibilidad reprimida, el sexo...
Curiosamente es una película basada en los dialogos en la que la incomunicación es el principal problema. De esta manera el matrimonio protagonista no se comunica con sinceridad, como tampoco lo hacen los hijos con los padres ni estos con aquellos. Reflejo real de una sociedad acomodada que va más allá de las fronteras norteamericanas. Gente hastiada y aburrida de lo que posee y en busca de placeres (la droga,las armas, el sexo, la belleza...) que la saquen de la rutina.
Genial Kevin Spacey, más cínico que nunca, al frente de un reparto elegido con acierto. Una buena banda sonora y una fotografía cuidada redondean una obra que ya es de culto.
Un guión muy crítico y lleno de humor que lleva al espectador a un estado agridulce, donde todos son culpables o inocentes. De nuevo, un reflejo de la vida real en una película inolvidable en la que hay ocasiones para la felicidad que no llegan a realizarse.
"A partir de aqui, todo va a peor...".

(5/02/2008).

El Cielo Protector



Como bello y doloroso viaje al interior de uno mismo que es El Cielo Protector, Bernardo Bertolucci hizo lo que pudo con una novela de Paul Bowles que quizá nadie más se hubiese atrevido a filmar. Así la hermosa fotografía de Vittorio Storaro y la sublime música de Ryuichi Sakamoto completan una película que, sin alcanzar la difícil profundidad del libro, sí que nos comunica ese mensaje de soledad, desamor y muerte: la vida.

Debra Winger y John Malkovich, con actuaciones correctas, nos guian por ese norte de África de calor y moscas donde buscan, como muchos de la generación beat, ese sentido a la propia existencia ya como turistas o como viajeros.
Es para mi una película fascinante que dice con imagenes mucho de lo que expresan los textos de Bowles. Pero no se puede escribir de forma objetiva de una película tan subjetiva, basada en un libro muy personal. Como otros films del genial director italiano o te llega, te encuentras en el film, o no entiendes nada y te parece algo vacio y errático, sin serlo realmente.
La infidelidad, el dolor, el amor a África, la pasión, el miedo y la muerte están en la cinta como en la obra original y en la propia vida del escritor, que abandonó una posible fama en Estados Unidos para encontrarse en Tanger, según lo que Kafka, uno de sus autores favoritos - y de los míos -, decía: "A partir de un cierto punto, ya no hay posibilidad alguna de retorno. Ése es el punto que es preciso alcanzar".

Me identifico totalmente con las palabras de Paul: "Ni cuando esté muriéndome voy a decir que hubo una época en la que me sentía maduro, porque uno siempre está cambiando y nunca llega a nada. Llegar a algo tampoco es necesario. Morir sí, todo lo inevitable es necesario".

Tal vez es lo que todos necesitemos y que, por ello, inventamos: un cielo protector.

(Publicado el 12/12/2007).

sábado, 16 de marzo de 2013

Pam Grier (o como ser vieja, gorda, negra y atractiva al mismo tiempo).

 
 
Ante todo, mis disculpas por el título del artículo, que es totalmente irónico, pero que tiene ese perfume de biografía no autorizada, en edición barata y de bolsillo y que, creo, le va a esta estupenda actriz estadounidense, por el tipo de películas por las que allí consiguió hacerse muy popular.
Al subgénero, en el que Palm Grier arrasó le llaman blaxploitation, que según la Wikipedia es: "un movimiento cinematográfico que tuvo lugar en Estados Unidos, a principios de los años 1970, con la comunidad afro-americana como protagonista principal y que consistió en un boom de cine negro, con bandas sonoras de conocidos artistas de la época. La escena clásica del blaxploitation es la persecución de coches por la ciudad de Detroit con música funk de fondo".
El publico español, no especializado en cine, no la conocería si no fuese por su estupenda actuación en, la correcta cinta de Quentin Tarantino, Jackie Brown .
Sinceramente, no recuerdo haberla visto en otra película (pero con las miles de cintas disfrutadas o soportadas a lo largo de más de 40 años, vaya usted a saber), pero confieso que me impresionó y me vuelve a impresionar (en un nuevo pase ayer mismo).
Impresiona como digo por su atractivo físico, por una actuación soberbia, por una de esas presencias que llenan la pantalla y que te transmiten la idea de inteligencia, de fuerza y, ¿por que no?, de una sexualidad salvaje.

Y aquí empieza la reflexión más allá de esta película y de la propia actriz. Porque la elegancia, el carácter, el atractivo físico no tienen que ver (y ella lo demuestra por encima del maquillaje y la actuación), ni con la edad, ni con el género sexual, ni con las medidas anatómicas... tan solo cuenta la personalidad que transmite -otros ejemplos serían Anjelica Huston y Diane Keaton, tal vez Catherine Deneuve -. Así, uno desearía hablar -mirar, admirar, amar, disfrutar- con y a una mujer que transmite una fuerte personalidad y que, gracias al paso de los años, se ha hecho inteligente y bella. Hoy en día, en plena fiebre de la delgadez etíope, en el siglo del canto sin reparos a la belleza juvenil, el de la hegemonía - supuesta - de la raza blanca y de un machismo imperante aún, una actriz en un papel no cómico puede brillar con toda la luz de un ser humano interesante.
Su edad aparente (nació en 1949) en la mencionada película, es de 50 años, pero sentimos al verla que sería hermosa y atractiva (tanto física como intelectualmente) con 70. Seguro que tendría mucho e interesante que contar y sobre lo que hablar. Podría ser encantador tomar simplemente un café con ella, en silencio. O despertarse uno a su lado... (¡¡sí, para asombro de los que creen que la sexualidad se acaba a los 50-55!!).
En cuanto a lo de "gorda" es evidente que no lo está, aunque para gustos los colores, pero ni es Queen Latifah ni Halle Berry. Lo de "negra" es simplemente una diferencia de pigmentación en la piel que no merece ni ser mencionado. ¿Y atractiva?. Solo creo que hay que ver las muestras.

Pero lo mejor de todo... es que es ella.

(Publicado el 14/11/2007).

Bajo el sol de la Toscana.



Fotograma de la película.

Caminando sobre el filo de lo cursi, plagada de tópicos al uso de "Vacaciones en Roma", aunque sin caer en ello, esta película de Audrey Wells, autora también de La verdad sobre perros y gatos, consigue entrar, por los pelos, en el genero que yo llamaría de "películas norteamericanas al gusto europeo". Otros films en esta linea, más o menos próximos, son "Entre copas", "Lost in translation" o las mas lejanas "Gran Cañón" y "Una habitación con vistas".

Bellos paisajes, buena fotografía y cierto mensaje, junto con el carisma y la belleza de Diane Lane y algun buen personaje, es la mezcla que consigue salvar esta comedia romántica de los estereotipos más ñoños a los que Hollywood nos tiene acostumbrados. La historia, que no tiene nada que ver con el libro del mismo título -gran éxito en su momento-, aunque se inspira en él, nos acerca a unos personajes atractivos y casi reales.
Hay que reconocer sus estupendos hallazgos (los albañiles, la amiga de Fellini...) y algunas escenas memorables, aunque, para mi, no llega a ser una cinta tan redonda como cualquiera de las tres que cité al principio.

A años luz de "Belleza robada", localizada también en aquella bella región, que la supera en intimidad, complejidad, belleza y dirección de actores, si que nos trae algo de esa pasión por Italia, el mediterraneo y el ambiente sureuropeo.

Para pasar una tarde sin complicaciones.

(Publicado el 22/10/2007).


miércoles, 13 de marzo de 2013

Malena

 
 
Como todas las buenas películas, Malena tiene varias lecturas. La que yo prefiero habla de esa mujer que representa la belleza inalcanzable, el sueño que nos hace vivir y el objetivo de nuestros más íntimos deseos. Encontramos también la parábola del poder destructor de la mentira, la difamación y la envidia, el ejemplo del pueblo, muy abundante por nuestras tierras, donde el aburrimiento general se transforma en daño a las personas.
Tal como está ahora de moda, “del director de” Cinema Paradiso, Giuseppe Tornatore, aunque no llega a su hondura o ternura, Malena, nos habla, como aquella, de la infancia y de los motores de nuestra vida (el cine, una mujer...) y como nuestros recuerdos primeros nos marcan para siempre y para bien o para mal.
Con el trasfondo de la Italia fascista, encontramos leves pinceladas del costumbrismo italiano (Amarcord y sus personajes esperpénticos) de los nuevos tiempos y de la postura sexual de muchos pueblos latinos en los que la mujer fue y sigue siendo, en demasiados casos, un objeto propiedad del macho dominante.
La fotografía, con bellos exteriores en Italia y Marruecos, es atractiva y cuidada y tiene, en ocasiones, ese matiz “como sepia” que conviene a la historia.
Imprescindible para los seguidores de esa mujer hermosa que es Monica Bellucci, creo que se queda en una especie de secuela menor de esa obra maestra que es Cinema Paradiso. Ni siquiera la música de Ennio Morricone, con lo buena que es, está a la altura de la que hizo para aquella. Así, con todo, creo que merece la pena verla.

(Publicado el 18/09/2007).

lunes, 11 de marzo de 2013

Lost in translation.

 
 
Es cierto. Te despiertas y, de repente, no sabes donde estás ni que haces aquí, pero sientes una soledad triste. Por eso me gusta esta magnífica película de Sofía Coppola, porque nos describe a nosotros mismos y como nos sentimos en más de una ocasión. Esa falta de rumbo y de esperanza, esa ironía aburrida y cansada, esa búsqueda poética e ingenua nos describen, a algunos, como si fuese una fotografía hiper realista. Cuando uno tiene los años suficientes, para bien o para mal, ya está de vuelta de muchas cosas y, como el protagonista, solo buscamos un poco de simple sinceridad, hartos de las frases con doble sentido y el inútil juego de la guerra entre los sexos.
¿Y que tiene la película?. Todo y nada... como la vida misma. Una sucesión de hechos más o menos triviales y mucha belleza, una huida de la soledad y un intento de entender de que va todo esto. Y algo muy especial: silencio. Un silencio que, hoy en día, se agradece en un mundo lleno de mensajes y libros de autoayuda (en la propia película se ironiza sobre estos), un silencio deseado por todos (la cinta famosa sobre los monjes lo atestigua) y tan dificil de llevar al cine. Un silencio que tienen los protagonistas rodeados de la ruidosa Tokio.
La cinta gana sentido si alguna vez te has sentado solo en la barra del bar de un hotel a las tres de la mañana. Quizá solo así se entienda... En esos momentos, un vaso de Suntory y Scarlett Johansson lo son todo.

(Publicado el 4/01/2007)

miércoles, 6 de marzo de 2013

La escena: "Lucia y el sexo".



En la estupenda película de Julio Medem "Lucía y el sexo", hay una maravillosa escena de streapteases. Primero vemos a la bella Paz Vega quitándose la ropa y después a Tristán Ulloa en un divertido baile. La música de este último baile es de Carlos Jean y se llama "Give me the 70s". La podéis escuchar en este video. Merece la pena.
Incluso para hacerle un "numerito" a vuestra pareja.

Salu2 y a disfrutar que son dos días los que se viven.

 
 

(Publicado el 15/05/2006).

Historia de lo nuestro.





El cartel pregunta: "¿Puede un matrimonio sobrevivir a 15 años de matrimonio?".

Hoy he vuelto a ver "Historia de lo nuestro" y me ha vuelto a encantar. Fotografía, realista pero con mucho humor, de un matrimonio inteligente, pero con problemas de pareja, de la clase media norteamericana. Dirigida por Rob Reiner, habituado a realizar films casi "de autor" (para la media de lo que se hace en USA) como "Cuando Harry encontró a Sally", cintas entretenidas como "La Princesa prometida" o comerciales con moraleja como "El presidente y Miss Wade", es decir un buen director "todoterreno".
Esta cinta entraría en aquellas primeras, en la que los diálogos se acercan al ingenio y humor de Woody Allen y, en algunas ocasiones como esta, sabiendo reflejar con ojo experto las relaciones hombre-mujer, aunque eso sí, con un tono general de comedia. Bruce Willis decidió intentar actuar después de atracones de violencia y niños que veían muertos y está bastante aceptable. Michelle Pfeiffer, con una belleza que solo me convenció en "Lady Halcón", está aquí atractiva y actúa 2.200 veces más que su pareja. El propio Rob Reiner, actor habitual, es uno de los amigos de Bruce.
Película que se mantiene en la memoria, puede hablarnos mucho de nuestro propio matrimonio. Remarcable la banda sonora basada en estupendas canciones de Eric Clapton. Muy recomendable.

Ficha en la IMDB: http://spanish.imdb.com/title/tt0160916/

(Publicado el 30/04/2006).