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sábado, 13 de agosto de 2016

Ovejas

A muchos les gusta ser ovejas. No lo expresan así, claro, pero tienen devoción por los uniformes, por lo “normal”, por la “media”. Y lo imponen a los demás. Así ponen uniformes ya en los colegios, porque todo parece “más limpio y ordenado”. Es lo correcto. Todos los alumnos parecen iguales y se diluyen las diferencias. Los que tienen el poder desean, exigen la uniformidad del resto. Los ejércitos uniforman para expresar el poder y la unidad frente a otros. Los deportes uniforman para crear equipos, para marcar la diferencia entre rivales. Y los colores, los uniformes, las banderas marcan las lineas que separan: somos de este colegio, de este ejercito, de este equipo, de este país… y tú no. Somos hombres, sanos, altos, rubios, delgados, de piel clara y tú eres mujer, enfermo, bajo, moreno, gordo, de piel obscura… Eres diferente, por lo tanto tú eres peor que nosotros, proclaman como idiotas.
Las élites dominantes también se marcan para distinguirse, pero  con diferencias mínimas. Si usan uniformes tienen medallas o símbolos que les destacan por encima del resto. Las élites pueden pueden ser diferentes, porque están por encima del resto del grupo uniformado. Los reyes, generales, los capitanes de los equipos llevan marcas que señalan la superioridad dentro del grupo. Pertenecen al rebaño, sí, pero están por encima, mandan, pueden ser más o menos diferentes.
Muchos necesitan esa uniformidad porque les hace sentirse acogidos por el grupo, la seguridad de que tienen gente que está en el mismo colegio, en el mismo equipo. Incluso llevan uniforme - chaqueta, camisa, corbata… - cuando ya nadie les obliga directamente, porque ya han sido adoctrinados y ellos mismos quieren ser del rebaño. Y se unen en colegios profesionales y lo ponen en sus tarjetas para que se sepa que pertenecen a un grupo. Incluso cuelgan en los despachos diplomas que indican en que universidad estuvieron y como destacaron en ella. Y por la noche duermen tranquilos porque la madre-grupo les acoge y son “normales”.
Realmente muchos quieren ser diferentes, especiales, los destacados… pero dentro del grupo. Como matrioskas pertenecen a un colegio, que está dentro de un grupo social, dentro de un barrio, dentro de una ciudad, dentro de un país y de un continente. Así unos excluyen a otros porque no pertenecen al colegio superior (lo de ellos siempre es lo mejor y lo correcto), o no a la misma clase, o por ser de un barrio o una ciudad diferente o de otro país. Aunque les siguen importando, hipócritamente, muchos dicen que ya no hay diferencias por sexo o por raza, pero la verdad es bien visible en cada grupo.
Ahora les separan incluso por lo que consumen: tu bebes este refresco de cola y yo este otro, tú utilizas una marca de teléfono móvil y yo esta otra, tú una clase de automóvil y yo esta otra. Hay millones que que conducen ese modelo, pero ellos se diferencian de los “pobres e insignificantes” que conducen autos más baratos.
Y esos uniformes siempre han separado y jamás unido a las personas. “Divide y vencerás”. Los hábitos de unos monjes les separaban de los monjes de otra congregación, incluso dentro de la misma religión… que por supuesto era “más y mejor” que otra religión. Y como su grupo, su ejercito, su equipo, su país es “el superior, el correcto, el que tiene que ganar”, se hace lo que haya que hacer para que los otros pierdan, para que sean menos, para que desaparezcan… para que mueran. Porque ellos son los malos, los perdedores, los equivocados, los pecadores, los culpables, los terroristas… y nosotros no.
Y muchos padres, sin pensarlo siquiera, uniforman a sus hijos para que sean “como los demás, pero diferentes a la masa, iguales entre sí, pero superiores al resto”… Incluso les parece bien que los separen dentro del colegio: niños en un sitio y niñas en otro. Porque, efectivamente, el sexo nos iguala. Con todas las represiones, persecuciones, marginaciones, etc., los humanos somos seres sexuales. Desde los grandes financieros a los mendigos, todos comparten ciertos deseos animales y uno de ellos es el deseo sexual. Y también aquí hay quien intenta “normalizar” desde el principio de los tiempos, intentando decir qué, cómo, dónde y cuándo el sexo es “correcto y aceptable”. Y pasearse por la historia, por el mapamundi de lo sexualmente legal y permitido - no escandaloso ni aberrante - de un país, de un estado a otro, es curioso y sorprendente (a veces, para llorar) y por supuesto cambia de unas épocas a otras.
Los hombres siempre intentan “uniformar, normalizar” al resto de las personas. Un grupo dice que ropa es “correcta, decente, apropiada” y los demás tienen que obedecer o pagan con su libertad o con su vida incluso.
Y desde siempre también, muchos de esos que intentan “estandarizar” al resto no solo quieren que el uniforme, la regla, se lleve por fuera, si no que se interiorice, que se piense igual, que se sienta igual, que se crea lo mismo. Entonces se creó la prensa, la radio, la televisión, el cine… la publicidad y la propaganda, en fin.


Afortunadamente aún tenemos a personas que piensan otra cosa, que no quieren llevar el cabello o las gafas o la ropa como indica un grupo, una corporación, un colegio. Personas que crean el surrealismo o trabajan en ONGs o en grupos de apoyo social o sindicatos o se manifiestan en contra de las creencias que las élites  quieren imponer al rebaño. Gente a las que no le importan las etiquetas y los uniformes, el color de la piel o la religión que el otro profese. Humanos que no quieren ser esas ovejas.

viernes, 18 de marzo de 2016

El control de la cultura

Me parece importante que seamos conscientes de la situación actual que cualquier persona del mundo se encuentra, hoy en día, al intentar acceder a la cultura. El panorama es realmente desolador: si uno tiene dinero, ingresos sobrantes de la supervivencia básica - comida, ropa y refugio -, puede acceder a la cultura que unas corporaciones y colectivos le permitan con unas restricciones realmente voraces y perversas. Si tienes dinero para ello, si no, estás entre la multitud de seres humanos que no pueden “consumir” cultura y que por tanto no tienen derecho a ella. 
Y me explico con ejemplos sencillos. En la actualidad, uno podría pensar, en principio, que una obra como Don Quijote de la Mancha es - y debería ser - accesible a cualquier persona del mundo entero sin más limitación que su propia capacidad lectora. Pero no es cierto. Aunque los descendientes de Cervantes no estén reclamando derechos de autor, la copia, edición, traducción, etc. de esta obra sí que tienen derechos de propiedad intelectual. Alguien puede argumentar que gracias a internet este problema de acceso a tan magna obra sí que está garantizado, pero no olvidemos que estamos usando un equipo informático que en sí tiene un coste, una propiedad como obra tecnológica, y que además depende del acceso - o no - a la Internet. Aún así, con suerte, en una biblioteca de un pueblo asiático pongamos que sí, que hay un acceso gratuito y que se puede leer este libro de esa forma. Bien. ¿Es esta toda la cultura a la que la humanidad tiene derecho?. Parece que sí, que con la buena voluntad de algunas instituciones estas grandes obras y las similares - Shakespeare, Dickens, etc. - pueden ser disfrutadas por los seres humanos. Pero esa es toda la cultura que puede “gotear” a los pueblos que empiezan a poder a acceder a Internet, porque si damos apenas unos pasos hacia adelante o en otros ámbitos, el grifo se cierra para siempre. 
Concretando, nadie puede acceder a obras de Kafka, Vivaldi o los Beatles aunque lleven estos autores más de 100 o 200 o 500 años muertos. No porque la creación del libro o la partitura sean propiedad privada aún y no sean de acceso universal, si no porque cualquier edición de Kafka, concierto de Vivaldi o CD de los Beatles vuelve a privar ese uso y disfrute. Las multinacionales acaparan el uso en el tiempo y argumentan que sí, que realmente Beethoven es patrimonio de la humanidad, pero que los componentes de la orquesta, como interpretes tienen sus derechos - que es totalmente cierto - y por eso no se puede dar música de forma gratuita a los pueblos pues va en detrimento de los derechos de otros. Con lo cual, ¿qué nos encontramos?. Que todo es inaccesible y que solo la gente con gran poder adquisitivo tiene derecho a la cultura. Y esto, en los tiempos de Internet, es una situación muy grave que se mantiene en una especie de vacío legal que depende de la “cortesía” de las grandes corporaciones. Y me explico. Es cierto que hoy podemos ver y oír un concierto de música de Händel en YouTube… mientras la orquesta que interpreta, la discográfica, etc., no pida que retiren ese video. Esa especie de bondad divina y efímera no se refiere por supuesto a la música, el cine, la literatura si no al total de la cultura mundial. Las corporaciones, instituciones, colectivos en su avaricia y búsqueda del beneficio privatizan toda la cultura y la ponen solo al servicio de las clases que puedan pagarla y a los precios que ellas fijan. Pero creemos, a primera vista, que estas “migajas” de cultura son gratuitas sin tener en cuenta que para ver y oír un fragmento de una interpretación de 3 minutos de una sonata de Brahms, soportamos la publicidad de la página, pagamos por la compra del equipo informático, por el uso del proveedor a internet y el gasto de consumo eléctrico.

Esta rapiña, abuso, manipulación, explotación de los seres humanos ya está siendo señalada por muchas organizaciones, pero no tiene visos de que se vaya a terminar en un futuro cercano. No van a dejar de ganar dinero a paletadas porque nos parezca deleznable. Lo que me parece terrible es que los que elegimos como representantes, al servicio de los ciudadanos, les sigan el asqueroso juego. Señores, NO es legitimo comprar todo para siempre o caeremos en la aberración de la compañía que, teniendo el control del suministro del agua, impedía que se recogiera la lluvia.

martes, 14 de octubre de 2014

Divino

El nene (o la nena) ha nacido, por bendición divina, en una familia bien. Así, desde pequeño, se le ha dicho que se lo merece todo y que está por encima del bien y del mal. En coche de lujo, el chofer le ha llevado al colegio privado dirigido por los curas que le afirman en su superioridad celestial y en que el mundo está hecho para él. Se le deja claro que es el rey de la creación y que la mujer, ser inferior, existe para servirle (de ser nene) o que su destino es satisfacer los deseos de su amo, dándole muchos hijos para perpetuar la sangre y la raza (de ser nena). Le convencen, curso a curso, de que Dios avala sus caprichos y que la iglesia lo confirma, en los múltiples ejemplos del Antiguo Testamento: matar está, a veces, justificado, el aborto es siempre un crimen abominable y el divorcio y la evolución son cosas de rojos. 
Todo se reafirma y estimula en la universidad privada, a donde llega con el deportivo que papá le regaló, donde la máxima dominante es la búsqueda del beneficio en neoliberalismo desatado. Le enseñan a ser directivo, ejecutivo, empresario avariento, lobo de Wall Street, tiburón de las finanzas en cursos donde la gente son clientes, peones, piezas y números prescindibles, simples objetivos de marketing y personal de su empresa. Entre máster y curso, hay fiestas de sábado noche, vacaciones en costas lujosas con modelos, alcohol y drogas caras. Es un mundo cerrado por porteros enormes de gafas negras, paraísos exclusivos alejados de la chusma y hartos de dinero que quema en las manos. Es el más patriota y el país es justo lo que él cree.
En poco tiempo, llega a las cercanías de las cumbres y parientes y amigos le confirman que se lo merece todo y más. Jamás ha pisado una calle más allá del tramo del coche a la mansión, al restaurante de lujo, a la discoteca selecta y de moda, a la pasarela del yate. En los corrillos de la gente que importa, se habla de él (de ella) como la nueva promesa, el emprendedor astuto, la nueva generación que llega arrasando. Por supuesto, pertenece al único partido del que se puede ser para no ser izquierdista radical y malnacido. Pronto empieza a aparecer en la prensa rosa, blanca y amarilla y los periodistas, en corro, le confirman como especial y superior porque sus palizas en el gimnasio y en el pádel, ser hijo de quien es, codearse con quien se codea, le hacen buena foto. Si es mujer se pasa horas mejorándose en peluquerías carísimas donde el dueño invita a café, quirófanos para que quiten y pongan y parecer la muñeca boba que todos esperan. Todas iguales como un ejercito zombi de silicona y alta costura.
Al terminar los estudios que suenan bien en el curriculum, ya ha llegado a la mesa directiva, asesora y ejecutiva, quizá al banco de la oposición o del gobierno. Después de muchos líos y aventuras, se casa con esa niña (niño) mona de una familia como la suya y todo queda en su círculo de élite. Y todo es para él y a todo tiene derecho de forma natural y divina y la ley que él mismo crea, de una forma u otra - lo dicen los mejores abogados -, le ampara y le protege. En su diccionario faltan miles de palabras como desahucio, hipoteca, jornada laboral, sueldo base, sindicato, democracia y solo vio a un pobre una vez que se equivocó de calle al salir del club privado. A veces, dice alguna gilipollez delante de las cámaras, pero su camarilla y periodistas afines le aplauden por guapo y original. Se forra, claro está, a manos llenas sin que existan más que daños colaterales y ajustes de mercado, porque en su galaxia lo importante es el beneficio propio y el de los accionistas. Así, viviendo entre algodones, terciopelo y cuero cosido a mano, aislado en un mundo propio y mejor, es motor y ejemplo de y por España, imagen y modelo de lo que es justo y necesario. Nuestro deber y salvación.

Tal vez un día le pillen con la mano en la caja que no le corresponde, amañando terrenos u elecciones a base de maletines y sobres y quieran acusarlo pero él (ella) mirará asombrado como pensado: “¿cómo se atreven?”, mientras grita el consabido “¿pero usted sabe con quien está hablando?”.

jueves, 17 de julio de 2014

Gratuito

Al utilizar ciertas maquinas y los servicios que nos ofrecen, muchos piensan que se trata de algo gratuito y creo importante señalar su carácter comercial y lucrativo. Es cierto que existen, por fortuna y por el empeño de grupos de población y ciertos profesionales, medios libres de publicidad, pero se limitan al sector publico y, por desgracia, muchas veces no son los más demandados. Sí, sé que muchos opinarán: bueno, ¿qué más me da una publicidad en un lateral de mi muro de Facebook que ni siquiera miro?. En realidad sí que nos afecta y sobre todo porque se combina con múltiples estrategias de marketing moderno. Es mejor poner un ejemplo para entendernos. Si queremos promocionar la bebida X además del anuncio lateral en el Facebook, encontraremos la marca al abrir un video de Youtube, al visitar cualquier página de internet (sea de lo que sea), pasear por la calle, escuchar la radio, ver deporte… Al final, ante tal bombardeo de publicidad, cuando en una promoción “regalan” un vaso de muestra de dicha bebida con nuestra pizza, nuestra hamburguesa, en el restaurante chino, en el chiringuito de la playa… nos preguntamos: “¿por qué no? Es gratis”. Además gracias a los datos que facilitamos en las redes sociales los productos que nos anuncian son los que, según nosotros mismos, nos gustan.
Uno podría argumentar que no, que es muy fiel a la bebida que quiere y que no va a cambiarla por mucho que insistan. El problema es que no estamos hablando de una bebida si no de TODO. La ropa, la comida, el programa de televisión, lo que leemos, los automóviles que conducimos, las medicinas que usamos, la colonia que nos ponemos… Así, uno es tan feliz usando Youtube y aceptando esos segundos de publicad de una marca, pero se nos anima a que ciertos vídeos los califiquemos, los añadamos como favoritos, los compartamos, hablemos de ellos… en fin que trabajemos para ellos “gratuitamente”. Porque nosotros mismos trabajamos ahora para las compañías de publicidad sin saberlo y cuando alguien dice que le gusta el último video de Juegos de Tronos estamos contribuyendo a grandes ventas mundiales del producto y a todo el merchandising que gira sobre él. Además siendo seres sociales y gregarios, cuando en determinado momento en un foro (chat, página, discusión) se alaban las maravillas de la última película de Disney (que no tiene ni que parecer siquiera que es para niños porque la multinacional tiene muchas filiales - Touchstone Pictures es una compañía Disney y ha producido películas tan aparentemente adultas como “Ojos de serpiente” de Brian de Palma -) uno puede quedar como un idiota si da una opinión contraria. No es nuevo exhibir una marca en la camiseta que llevamos o el coche que conducimos con la inútil presunción de que nos hace diferentes. Nos parece incluso “bonito” y a nadie, o casi nadie, se le ocurre arrancar la etiqueta de la ropa o el logotipo del vehículo.
Se habla mucho sobre la piratería de internet, pero de estos temas no se comenta casi nada. Se crean películas, libros, músicas y si somos “como es debido” nos esperaremos a que las emitan  en el cine, por la tele o en la radio… después de horas y horas de publicidad de estos mismos productos y miles más. Si tenemos poder adquisitivo para comprar la copia en un comercio al uso (hoy en día puede ser en la misma Red), también sufriremos la publicidad en el centro comercial (real o virtual). Pero incluso, aunque no actuemos correctamente y decidamos bajar una copia supuestamente ilegal (más de un producto se lanza a esas redes para promocionarlo por compañías “legales”), también estaremos soportando la publicidad de esas páginas y aportando datos como nuestra dirección en internet o nuestro correo electrónico… para seguir recibiendo publicidad “legal”.

De esta manera no nos extrañe ver el anuncio donde la pobre ama de casa dice, con cara arrepentida y triste, que sí, que usa un producto y la figura de la madre, detrás de ella, chivándose al técnico de reparaciones, en tono de burla y desprecio: “sí, lo usa de marca blanca”.

domingo, 9 de marzo de 2014

No somos nada

Esta frase, no somos nada, es de las del repertorio español para dar el pésame. Y con otras similares (era tan joven, se fue en un suspiro, ha sido una tragedia, se van siempre los mejores... ) intentamos aliviar, como podemos, el dolor de la perdida que sufre el otro... y nuestro pánico ante la muerte.
Pero esta, en concreto, da por sentado el poco valor que tenemos ante lo efímero de la vida y la potencia absoluta de la Dama de Negro con guadaña (los españoles siempre la personificamos en mujer, somos machistas hasta la nausea). Después de pensarlo mucho, y dentro del "mal de muchos, consuelo de tontos", creo sinceramente que es lo más oportuno. Sí, lo mejor es que palmemos, fallezcamos, estiremos la pata, diñemos, muramos o desaparezcamos, como se quiera decir (¡qué idioma más rico tenemos!). Por una parte porque nuestro planeta, el único hogar que, de momento, tenemos que compartir forzosamente, tiene una capacidad limitada y por otra, quizá la que más nos atañe directamente, porque nuestro cuerpo se deteriora con el paso del tiempo, lease arrugas, canas, fallos renales, vista cansada, infartos de miocardio y otras lindezas semejantes.
Hemos de tener en cuenta, por otra parte, que vivir eternamente podría ser, "inmortalmente" aburrido, ya que, con todo el tiempo del mundo, podríamos hacerlo todo y cansarnos de todo también. No valorariamos en absoluto el tiempo que nos toca vivir y sería muy facil dejar lo que no nos gusta para mañana, para el mes que viene, para el año que viene o para el siglo que viene; tanto daría. Para colmo de males, las desgracias pesarian más porque podrían ser eternas, ya que si vivimos para siempre, nuestro vecino insufrible, nuestra pareja maltratadora, nuestro compañero de trabajo idiota y pedante, también. Pánico me da pensar en madrugones para ir a trabajar por los siglos de los siglos, secuelas infinitas de Rocky u Operación Triunfo temporada 2.427.857. Sé que hay quien pensará que ver continuamente bellos amaneceres, tener muchísimo tiempo para leer, ver trillones de películas, amar y ser amado por eones puede ser maravilloso. Nada de eso. El ser humano tiende a bostezar ante la falta de novedades y una vida eterna nos convertiría en hipopótamos bostezantes y aburridos.
Pero volviendo al título, sí que somos algo. Algo grande y bello que trasciende a esta envoltura física y a nuestro margen temporal. Si además, como Shakespeare, Ramón y Cajal, Einstein o Van Gog dejamos una amplia huella, ¿no somos eternos de alguna manera?.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Poca memoria.


Tenemos poca memoria. Ya tuvimos un país democrático. Hace mucho años, pero lo tuvimos. Con habilidad, partidos, grupos, individuos detrás de empresas, el poder que existe desde la Revolución Industrial en occidente, se encargaron de alterar el funcionamiento del país con actos violentos de adictos a sus ideas y otros actos que atribuían a la gente que no pensaban como ellos. Hasta que, efectivamente, algunos de los que no pensaban como ellos empezaron también a actuar de forma violenta. Cuando la violencia empezó a generalizarse, ya tuvieron la excusa necesaria para que aquellos, los que no quieren compartir, los que atesoran el dinero y el poder por encima de cualquier otro valor, reaccionaran como salvadores del país. Solo es necesario tensar la cuerda lo suficiente para que la democracia se rompa.
En estos tiempos volvemos a ver esa tensión. Ya tenemos, de nuevo, indignados de las dos formas de pensar. Se tensa, se provoca la reacción y se tensa más aún el ambiente.
Hay mucha gente que piensa que ya no podría volver a pasar, pero me parece una idea muy ingenua. Llegado el caso, las posturas no retrocederán y como decía en una opinión de un periódico, hoy todo es más rápido gracias (o por culpa) de internet. Opinamos alegremente en foros, artículos, redes sociales y las temibles listas ya están hechas.
No propongo escondernos en el miedo. Hay que reaccionar siempre ante la injusticia, luchar por los derechos, por la vida de los seres humanos. Callar ante la opresión, la explotación, el abuso es otorgar, afirmar que nos parece bien, que estamos de acuerdo. Pero esta guerra interminable es tan antigua como la misma historia del hombre y así vamos avanzando década a década, siglo a siglo. Hasta ahora el espíritu humano sigue vivo y en los buenos tiempos los derechos humanos, la salud, la educación, la cultura se van haciendo más universales. Pero tenemos que recordar también las malas épocas para intentar no repetirlas.

sábado, 6 de abril de 2013

Al pelo...



Chiste gráfico de El Roto en El País de hoy.

(02/04/2008).

¿Son qué?



Como escarpias se me han quedado los pelos tras ver un reportaje televisivo sobre las armas en Estados Unidos. Con frases como "Deshazte de tu ex, un tiro basta" (en una pegatina) o "Si puedes contar cuantas armas tienes, es que no tienes bastantes" (en una camiseta), se reunen todo tipo de racistas, violentos y descerebrados para pasarse unos días pegando tiros con diversas armas y rociando autos viejos con napalm. Niños de unos diez años aprenden a disparar con armamento automático que no pueden apenas sostener. ¡¡En el siglo XXI y en el occidente civilizado... !!.
Lo más alarmante, desde un punto de vista religioso, es que la mayoría decían ser cristianos y rezaban antes de pegar unos "tiritos" (¿son qué?). Miembros de milicias supuestamente cristianas que dicen guardar la supremacía blanca. Vamos, la versión occidental del fundamentalismo islámico.
Sé que esta forma de pensar se basa en una visión interesada de la Biblia y en centrarse en el Antiguo Testamento, pero no me parece justo que se califiquen de "cristianos" habiendo Jesús insistido en una superación de las viejas leyes y en un mensaje de amor y respeto por todo y todos, sin tener en cuenta el sexo o la raza. En todo caso, serían "pre-cristianos". Por lo visto, estás ideas de Cristo, que tienen unos 2008 años, aproximadamente, a algunos todavía no les han llegado y en nombre del odio y los intereses económicos se autodenominan "cristianos". (Según el reportaje, en unos tres días se obtienen unos 80.000 euros de beneficios entre ventas y alquileres. En esta "Feria de la Muerte", además de los vendedores de armamento y objetos afines - recuerdos neonazis y mercancía racista, machista y violenta -, hay también empresas de mercenarios que reclutan asesinos para sus objetivos).
Estos individuos (mayormente cristianos protestantes) y las posturas rancias de la Iglesia Católica son la peor imagen de unas creencias que deforman un mensaje que dice justo lo contrario de lo que ellos y ella abanderan.

Lógico que Ghandi dijese que se hubiese hecho cristiano de encontrar a uno que realmente siguiese las palabras de Cristo.

(2/04/2008).

El Carnaval de los Animales.


Pronto terminará el carnaval y tendremos que quitarnos las caretas.

Así el dirigente del Partido Popular que decía lo de la maravilla del camarero inmigrante que le traía correctamente el complicado pedido en el bar, podrá decir: "¡Que estupendo era cuando nuestro esclavo Tom recogía el algodón en Alabama!".
También explicarán a que se refieren cuando piden un contrato para que los que vengan a nuestro país sigan nuestras costumbres: seguramente se refieren a nuestras partidas de mús, las siestas después de comer y la tortilla de patatas para ir al campo. Supongo que es esto lo que hay bajo la máscara, porque lo que ahora dicen de respetar los derechos de las mujeres YA ESTÁ EN NUESTRA LEGISLACIÓN. ¿O van a hacer un triple salto mortal y ampliar y porfundizar por contrato en lo que ya figura en nuestras leyes?. ¿Lo siguiente será un contrato con los conductores en el que se comprometan a no beber si conducen y a ponerse el cinturón de seguridad, o uno general en el que acordemos no matar al prójimo y portarnos bien?.
Quizá sea por crear más burocracia y papeleo... En realidad, para pillar los votos de los que no reflexionan demasiado.
Si no me riera, sería para llorar.

(8/02/2008).

La prueba.



Estoy convencido de que cada día perdemos más el norte. Al menos, en la sociedad occidental, supuestamente avanzada. ¿La prueba?. Algunos ejemplos:
Conozco gente, de origen humilde, trabajadora, de barrios obreros, de padres que fueron emigrantes, gente sencilla y, en principio, sin pretensiones, que con el paso del tiempo, tras conseguir un mínimo de estabilidad económica y una posición social acomodada se muestran ultraconservadores, racistas y elitistas y de tendencias claramente de derechas.
Se ha puesto de moda la ropa pirata. Te encuentras en cualquier sitio señoritas con pantalones, a rayas verticales, de tobillo alto, cinturón de tela rojo y botas de cuero de corsario. De seguir así, además del móvil y el bolso, pronto se llevará el parche en el ojo, el sable en la cintura y el loro en el hombro. Ya pasó la moda de ir de princesa o de negro rapero neoyorkino; ahora prima ir de bucanero. Cuando aparezca la moda Batman o será horrible o muy divertida.
Abundan cada día más los idiotas que compiten por la calle con su vehículos, como si las ciudades les perteneciesen, despreciando la vida de peatones y de otros conductores. ¿Sabén que que viven en la vida real y que sus victorias no serán reconocidas más que por idiotas como ellos?.
Seguimos utilizando palabras de otros idiomas, aún existiendo las correspondientes españolas, solo para parecer más enterados y modernos. De un programa de televisón: "tienes que bailar con más energy".
Si pudiesen ir sociedades enteras al psiquiatra, los españoles deberíamos ir pidiendo hora.

(Publicado el 15/01/2008).

sábado, 23 de marzo de 2013

Un poco más de frío



Hace un poco más de frío. Hay más luces apagadas y no hay sirenas que canten las urgencias. Bajo mínimos, esta atípica mañana de un viernes, 7 de diciembre, da tiempo para pensar sobre el porque de las cosas.
Todo empieza leyendo a una amiga enfada por como le trata la vida, después de oír que entierran al jóven Guardia Civil y que en el Congreso alguien pide un poco de calma.
Por la ventana, aún en la oscuridad, los automóviles surgen del campo como flores con ojos luminosos y se empieza a abrir el día.
Lo que más he sentido ha sido la muerte de dos jóvenes en el Estrecho, quizá porque serán los más olvidados. Tan solo un número más de los que dejaron este mundo frente a las costas de Granada. Seres humanos en busca de un sueño...
Entonces me doy cuenta de que no estoy triste, ni alegre porque la vida, la historia, el Universo es ajeno a estas pérdidas, a estos días entre festivos, a nuestras esperanzas y deseos minúsculos.
Por mucho que debamos recordar, por mucho que nos afecte, por más dolor o alegría que pueda encontrarse hoy dentro del corazón de la gente, dentro de cien años solo será una pequeña gota en el paso del tiempo.
Quizá la familia recuerde aquel 7 de diciembre cuando fue el funeral de aquel asesinado, quizá las hijas de mi amiga conserven la idea de como le dolía a su madre la enfermedad de la abuela... tal vez, en alguna tribu, se hable de un joven que cruzó el mar para intentar alcanzar su sueño.
Así, justo al contrario de lo que parece, seguimos vivos en el transcurso de los siglos. No tú o yo, si no la huella del hombre sobre el planeta. Este deseo de vida y felicidad eternas. En un enorme océano de estrellas, galaxias, planetas, perdidos entre el polvo estelar, aquí estamos tú y yo levantándonos para ir a trabajar, en la cama soñando con el último episodio de Friends, repartiendo pan (gasolina, leche, agua, periódicos...) para ganar un poco de dinero para estas fiestas, escribiendo el guión para los locutores del próximo informativo radiofónico, patrullando la ciudad para que todos se sientan más seguros...
Pero triste porque en otros sitios alguien sufre por la lepra, se desespera al no saber que comerá mañana él y su familia, una mujer seguirá andando para llegar hasta un poco de agua sucia para beber, otro niño caerá bajo las balas de quien no está de acuerdo con lo que quiere otro país del suyo...
Y alegre porque todos buscamos lo mismo: sentirnos bien y ser más felices. Poder mirar a los ojos de nuestra pareja, de nuestro hijo, de nuestro padre y creer que ninguno morirá hoy. Tomar la mano de esa persona que amamos y hacerla sentir que no está tan sola como cree. Mirarnos en el espejo y sentir que, aún, estamos vivos y que un mundo infinito de posibilidades se abre para hoy... sin ir más lejos. Y para mañana, también.

Si este texto te da solo un breve aliento, a pesar del frío, si mitigó una milésima parte de tu dolor, si te sentiste, por una fracción de segundo, un poco menos solo, soy un poco más feliz. A pesar del frío.

Imágen: Fotografía de Mónica, desde la ventana de su residencia.

(Publicado el 7/12/2007).

viernes, 22 de marzo de 2013

No puede ser

De las últimas palabras que he escuchado al Sr. Zapatero, creo que hay una idea muy a tener en cuenta para el beneficio de este país. Que la cuestión social, los avances sociales, lejos de ser una carga para el estado, son una inversión de futuro. Pienso que es cierta la afirmación y que debemos hacerla extensiva a otra área esencial: la Cultura. Así, con mayúscula de total y general.
No puede ser que la cultura siga siendo una cuestión de minorías en España. No puede ser que la única cultura masiva sea el deporte. No puede ser que el número de lectores siga bajando. No podemos permitirnos, ni económicamente, que la cultura general, no la elitista, no la de grandes exposiciones, no la dirigida más bien al turista, digo la cultura general siga bajo mínimos en la unidad de cuidados intensivos.

Hacen falta más bibliotecas públicas, más visitas de colegios a museos, más programas culturales en televisión, etc. El arte, el teatro, la música clásica, el ajedrez, la literatura... han de dejar de ser para unos pocos y fomentados desde todo el sector público. Tenemos que ser conscientes de que fomentar la cultura masiva de nuestra población bajará la delincuencia, los malos tratos, la xenofobia, los accidentes de tráfico, las enfermedades de todo tipo, etc. Tengo claro que no se puede imponer a los medios privados objetivos públicos, pero los medios de comunicación estatales tienen que tener como fin prioritario la cultura. Aunque en principio no parezca rentable. Seguro que después lo privado sigue la ola del interés de un público más culto.
Incluso, aunque no se lo planteen, la cultura general es beneficiosa para las empresas que tienen así un público mejor informado y más exigente, que pide productos de más calidad y garantía, lo que provoca consumidores fieles y compras inteligentes. Las empresas a la altura de lo que se les pide serán más rentables y tendrán menos competencia.

Si realmente el gobierno de turno es consciente del enorme motor y medicina general que es la cultura, quizá este país se salve de la quema que parece inevitable e imparable, en un futuro más o menos próximo.

No puede ser que aun muchos ciudadanos se vanaglorien de no tener cultura o no haber leído un libro.

(Publicado el 29/11/2007).

lunes, 18 de marzo de 2013

Madriz me sigue matando.

Al hilo de lo que dice mi amiga "La Isla de los Bosques", yo he llegado a la conclusión de que, igual que aquello de "cuanta más gente conozco, más quiero a mi perro", cuanto más vivo en pueblos más quiero a Madrid. Se cansa uno pronto de tanta tranquilidad y familiaridad y te repatea cuando te levantas muy temprano y no puedes oír a la gente llendo a trabajar en el autobús de la EMT. Era un alivio saber que no eras el único idiota pegándote el madrugón padre. Otro tópico habla de las maravillas de que todo el mundo se conozca en poblaciones pequeñas, pero si te da por hacer el orangután adulto encima de una farola, no te gusta lo de "vi a tu hermano haciendo el orangután adulto encima de una farola... ¡estaba tan gracioso!". Además las opciones culturales se quedan entre una película del bibliobús que pasa una vez a la semana -y lo mio es el cine- , una exposición de pintura - mala - de un amiguete del alcalde o leer el periódico en el bar. Esto último incluye el que te llamen "el sabio", como apodan, no sin recochineo,al que lo hace en un establecimiento de aquí. Otra leyenda "rural" afirma que seguridad como la de los pueblos ninguna, pero la mayoría de las casas, rodeadas de rejas, parecen mini-prisiones, pues ya han robado en más de una. Evidentemente el hábitat está lleno de pólenes en suspensión, hormigas carnívoras,arañas y mosquitos tamaño botijo y rabiosos y hambrientos perros abandonados, por cazadores aburridos y poseedores de escopetas por miedo a que les roben. Lógicamente, los precios en los tres comercios de la localidad superan en mucho los de la Quinta Avenida en Nueva York, porque si no te interesa ya sabes: "carretera y manta". Y es lo que tienes que coger si quieres comprar cualquier objeto que te recuerde que vives en el siglo XXI en la Europa Occidental, porque el CD más actual - en el expositor del bar - es "Himnos de La Legión Romana S.P.Q.R. en su asalto a Britania", por la séptima legión de Julio Cesar - intérpretes originales... que lo pone -. Horrible es también que en invierno parezcas el único ser sobre el planeta y en verano la villa sea una sucursal de Marbella, de abundantes madrileños desplazados y ansiosos de vacaciones y sierra. O hay un silencio de tumba antigua o los niños, músicas, coches y televisiones a todo trapo te sacan de tus casillas.
Sé que nunca llueve a gusto de todos, pero el caso es que aquí, para más inri, no deja de hacerlo. Voy a tener que cambiar el renault por una zodiac.

P.D.: Al buscar imágenes para ilustrar el texto, me encontré una página maravillosa - de una web católica - que parecía justo la antítesis de mis lineas anteriores y era muy divertida de pura alabanza - divina - a lo rural. Acaba con una foto del campanario y otras del pueblo desde cada punto cardinal. Si no fuera por respeto, era para poner el vínculo.

(Publicado el 23/11/2007).

Una persona.

En un día como hoy, cuando ya entra el invierno de verdad y el frío nos azota con ese impulso a estar en interiores, he visto como una persona fregaba la acera exterior de un restaurante de comida rápida, aquí, en una ciudad del norte de la Comunidad de Madrid. Por sus rasgos faciales seguramente era un inmigrante. Una persona que hacía un trabajo que ya muchos de nuestros jóvenes no quieren hacer, por parecerles degradante o de poca remuneración. Simplemente se ganaba la vida para él, su familia y/o para enviar algo de dinero a sus parientes en el país de origen. Trabajaba con energía y conciencia, lo mejor que se podía esperar y haciendo, con su tarea, que todo sea un poco mejor en donde vivimos.
Una persona así, trabajadora, a primera vista honrada y cabal, es la que es, con otras muchas como él, blanco de los ataques de gente desocupada y aburrida que se manifiestan, como en estas jornadas pasadas en contra de la llegada de inmigrantes. Algunos de estos incluso, en condiciones favorables de anonimato, agredirían a esta persona solo por el puro aburrimiento y el odio sin sentido. Curiosamente, muchos de estos hijos de papá, de todas las edades, que gritan consignas de expulsión y de impedir que entren inmigrantes, tienen en casa una "chacha" extranjera que es "como de la familia".
Este sinsentido, como digo debido principalmente al aburrimiento, al ocio vacío, también se base en falsa informaciones, en poco conocimiento de la historia general y en la propia historia familiar. Y esto es de lo que me parece más sorprendente. El joven de pocos años, cargado de odio pero divertido, descerebrado, agrede verbal y físicamente a una persona que viene a este país en busca de un futuro mejor, sin recordar que lo mismo hizo su abuelo o su padre, en condiciones practicamente idénticas. Porque sí, porque, por mucho que queramos olvidarlo - y algunos astutamente nos lo esconden -, en este país fuimos pobres de solemnidad y se pasó hambre y eramos los parias del continente y teníamos que ir fuera a ser camareros, barrenderos, etc. De esta manera, el mínimo sentido que pudieran tener las afirmaciones de estas manifestaciones racistas se disuelve totalmente. Parece que ya nadie recuerda como nuestros parientes iban a Francia, Alemania, Inglaterra y toda suramérica para hacer fortuna, con más o menos éxito. ¿Qué nos hace suponer de la honradez de nuestros compatriotas y la maldad de nuestros inmigrantes?; ¿quién tiene más derechos o menos y por qué?; ¿No tenemos todos derecho a intentar ganarnos la vida lo mejor que podamos, sin tener en cuenta colores o países?. La respuesta fue, es y debe seguir siendo sí.

(Publicado el 19/11/2007).

miércoles, 13 de marzo de 2013

Un sábado.



Fotografía: Carlos Petinari.

En este día, según disuelvo los velos de sueño de la noche, voy tomando conciencia del instante. De la fotografía que me sitúa justo en este aquí y ahora, por lo demás efímero.
Ahora veo una tormenta sobre las montañas de una parte del Camino de Santiago, un brillo cegador sobre el mediodía de la Alhambra áurea, el roce de unos labios en una mojada plaza de Burgos después de la lluvia suave, la boda ancestral de una pareja en la plaza de un pueblo perdido en los montes de Toledo, el agua tibia de una playa de Murcia llena de caballitos de mar...
Postales que me recuerdan esos momentos que se suman al platillo de lo positivo, en esta balanza de la vida vivida. Y pasan las personas, los amigos, los profesores, los compañeros, las amantes, los jefes, las parejas, los conocidos... ese ejercito de relaciones que forman tu mundo social, lleno de afectos y temores, de acercamientos y rechazos, de deseos e indiferencias. Con los lugares, rincones en la geografía terrestre, que siempre asocio a una mirada, a una sugerencia, a una palabra de esa persona con la que compartí un momento, que ahora adornas con la mirada afectuosa de lo perdido, pero amado.
Ese todo, quizá vivido, que te acompaña como el baúl pesado de souvenires, inútiles pero a los que les tienes cariño. Y siento que eso soy yo también. Que además de este tiempo congelado del aquí y ahora, me forma y me esencia esa cascada de seres y lugares donde viví unos minutos.
Al igual que soy yo esa proyección hacia el futuro, esa promesa, esa esperanza en un mañana, en unos sitios nuevos (o ya familiares) con una nueva camarera que nos sonríe al ponernos el café o con el amigo loco por la arquitectura gótica tras la tormenta de un verano suave.

(Publicado el 19/05/2007).

martes, 12 de marzo de 2013

En la sierra de Madrid.

 
 
Fotografía propia.
 
 
El aire es más transparente. Uno mira las cercanas montañas, con sus cumbres albas, sus marrones rocas, emergiendo como islas en un mar de nata montada, sus masas arbóreas como gigantescos ojos verdes en un rostro muy blanco... y te acuerdas de esas postales de los Alpes, donde todo parece un decorado de la época dorada del tecnicolor en Hollywood. Allí unas casitas colgadas, prácticamente, en el vacío, allá unas peñas grises y graníticas, juego olvidado por el bebe de los gigantes, acá un arroyo que surge, imposible, de entre el hueco de unas raíces y unas piedras impasibles.
Y el frío... El frío es una cosquilla helada que entra por las aberturas, imprevisibles, de la ropa para acariciar desagradablemente los rincones de tu cuerpo. Un frío perenne e inevitable, omnipresente, que empiezas a querer pasados unos meses...
Pero lo más raro, después de haber vivido siempre en ciudades, es el silencio del pueblo nocturno. Un silencio total, absoluto, que te hace dudar de que sigas oyendo y te impulsa a silbar solo por asegurarte. Pasas entre las casas, apenas iluminadas, y conoces la otra soledad, la corriente, la de andar por casa, la de la ausencia de gente y, por mucho que sepas que Madrid está cerca, llegas a imaginar que estás en la orilla más alejada de la Tierra. Cerca del Abismo. Donde viven los dragones.
Creo que, a veces, los oigo moverse a mi espalda.

(Publicado el 16/04/2007).

viernes, 8 de marzo de 2013

Los veranos de la Villa

Intenté publicar este texto a las cuatro y media de la madrugada pero, cuando casi lo tenía acabado, se fue la conexión con Internet...
Son cosas del verano y las vacaciones: en la capital del Reino se vive mejor de noche que de día, dado el sahariano calor que soportamos en Madrid. En las horas sin luz, baja un poco la temperatura y se puede respirar. Un alivio para las jornadas en las que el sofoco y el agobio de un aire plomizo, te deja agotado con solo pensar en salir a las calles abrasadas y luminosas.
Siguiendo el consejo de los expertos, en mis vacaciones intento romper con los hábitos de los días laborales y hacer cosas distintas a las acostumbradas. Aunque, en realidad, es una excusa para hacer lo que me apetece, a mí, ave nocturna donde las haya.
Y uno, que tiene tiempo para pensar, piensa en los que han de trabajar con esa sensación de pesadez y sudor y da gracias por poder elegir los días de asueto. He visto a barrenderos, policías, conductores de camiones, trabajadores de gasolineras con ese gesto de soportar un castigo divino por tener que trabajar en estas condiciones. Es que para el turismo el clima cálido de nuestro país puede ser un reclamo, pero para el camarero, el taxista, el técnico de teléfonos que le toca currar con 45 grados al sol, es una tortura meteorológica, por algún pecado que ya no recuerdan.
Lo curioso del asunto es que oí en la radio que en el Reino Unido estaban tomando medidas especiales para paliar en lo posible la ola de calor que soportan: 30 grados.
Evidentemente, para nosotros, una canícula a 30 grados es un benigno estío y firmaríamos ahora mismo por cambiar, unos días, el clima de los ingleses por el nuestro.
¡Pobres británicos!...

Como dice un refrán español: "Al culo que no está hecho a bragas, las costuras le hacen llagas".

¡Feliz verano!.

(Publicado el 2/08/2006).

American Beauty (Belleza Americana)



Recuerdo que cuando era niño mi país preferido era el Reino Unido porque de allí venían mis grupos favoritos: The Beatles, Pink Floyd, etc... No es que conociese la historia, vida y costumbres de los habitantes de aquellas islas, pero me hubiese encantado visitarlas y es cierto que se copiaban las modas (como se podía) que llegaban con cuenta gotas a España.
Con respecto a los Estados Unidos, en aquellos días en los que acababa de dejar de jugar a indios y vaqueros, recuerdo mi admiración por ellos como poderío militar y económico (a uno le parecían los tios ricos y fuertes del otro lado del mar).
Pasando los años, mi actitud hacia los norteamericanos (según fui conociendo su historia) se fue poco a poco enfriando, hasta llegar a un auténtico desprecio. No hacia el individuo, que puede ser tan maravilloso o estúpido como en cualquier otra parte, si no como colectivo, como país.
De envidiarles pasé a aborrecerles. La historia que nos vendían (la conquista del Oeste), se me fue descubriendo como una salvajada más o menos a la misma altura que la que España había cometido en Suramérica. Los usos y abusos por todo el globo terráqueo se me fueron apareciendo con sorpresa y horror (Vietnam, apoyo a las dictaduras hispanoamericanas -incluida la nuestra-, "la guerra fría" contra la U.R.S.S., etc).
Después me di cuenta de que sus intereses, repito que como país, se basaban en el capitalismo brutal y la riqueza desmedida. Lo que a mi me fue apasionando con el tiempo (el Arte, la literatura, el buen cine, la música clásica...), para ellos eran meras anécdotas (que, a pesar de ello intentaban copiar como podían de Europa, porque daba cierto aire "intelectual") y que se quedaban en algunos pintores, arquitectos y músicos destacados. Es verdad que habían sido los verdaderos impulsores del cine como espectáculo, pero con el ritmo de producción de tantos años, me parecía que era casi inevitable que algún film se hiciese bien y con inteligencia. También me enteré de que fueron europeos los que realizaron muchas de las mejores creaciones de Hollywood.
En la actualidad, sin ser tan radical, con las excepciones de unas cuantas ciudades -con Nueva York siempre a la cabeza-, la impresión que me llega es que desprecian todo lo que suene a cultura y estética. Siguen produciendo de todo y a patadas para vendérselo al universo entero, pero sus consignas son vive al máximo y no te preocupes más que de ti mismo y, como mucho, tu familia. Eso sí, compra, compra y compra.
Evidentemente, admiro a figuras como Mark Twain, Aaron Copland, Duke Ellington, F. Scott Fitzgerald, Frank Lloyd Wright, Woody Allen, Tenessee Williams,etc... pero me parecen tan pocos y tan excepcionales para tan gran país.
Para impulsar el "mercado continuo" del que hablaba, tienen las más grandes máquinas propagandísticas de todos los tiempos: los medios de comunicación. Así, lamentablemente, nuestros chavales viven como lo que ellos enseñan con sus usos, formas, costumbres, modas y valores. Ya no es que imiten sus ropas -que antes nosotros mismos imitamos con los vaqueros o de Francia con las minifaldas-, si no que copian ese desprecio a la vida ajena, el conseguir riqueza sin escrúpulos, atiborrarse a comida y televisión todo el día y hacer del deporte la vida misma ("el fútbol lo es todo").
Los adultos europeos tenemos gran parte de culpa por habernos dejado "invadir" a cambio de beneficios económicos, pero ahora, en nuestras calles y nuestros hogares, empezamos a pagarlo dolorosamente.
La tradición artística y cultural de siglos, la forma de hacer europea se pierden bajo la hamburguesa, el rap, las películas de Chuck Norris, las penas de muertes de Texas y los halcones de Washington, DC.

(Publicado el 19/05/2006).

miércoles, 6 de marzo de 2013

Vacío



Fotografía de Yoo Chung

Miro el parque vacío, en esta mañana gris, y solo el leve viento me dice que hay vida ahí fuera.

En las mesas verdes y blancas de ping-pong no hay nadie y los rosales aún son solo promesas de belleza. Ningún espectador en los metálicos bancos blancos. Los niños aún están en los colegios.

Aunque los busco, tampoco hay pájaros hoy: ni gorriones, ni urracas... que busquen alimento entre el césped. Sus enemigos, los felinos libres, duermen después de su noche de caza y amoríos.

Pasa un jardinero con sus aperos, ignorante de que tiene el poder de cambiar el universo que veo.

La gata se me sube encima, según escribo, para que la acaricie y los dos acabamos mirando por la ventana.

(Publicado el 18/05/2006).

Postales desde España (II)


Fotografía de Fjdrevorio

Querida mamá:

Lamento lo que me cuentas de que papá se haya quedado en el paro. Seguro que encuentra algo para ir tirando. Ya me contarás.

La foto es de unos edificios que usaban para moler el trigo y que llaman "molinos". En el libro "Don Quijote de la Mancha" el personaje, muy celebrado en este país - y muy poco leído -, lucha con ellos creyéndolos gigantes. Es por lo visto una metáfora de los que luchan contra peligros imaginarios. Según esto, nuestro presidente sería un "Quijote", aunque no creo que por allí les hiciese mucha gracia la comparación.

Hoy, la agencia de viajes nos ha llevado a ver lo que llaman aquí la "Fiesta Nacional": consiste el espectáculo en torturar a un animal, para alegría y regocijo del público. Primero los toreadores desfilan muy chulos ellos vestidos con trajes llamativos. Después sueltan a uno de estos animales, que llaman toros, y el toreador le marea con una capa que lleva en la mano, mientras los espectadores dicen "olé", palabra que viene a significar "muy bien hecho". Luego otro hombre le clava a la bestia unos pinchos largos, a pares, que llaman "banderillas". Más tarde un hombre a caballo le clava la punta de una lanza y finalmente le insertan una espada en el lomo. En todo el proceso, el animal sangra abundantemente y sufre horriblemente. Si el toreador ha movido bien la capa y ha matado al toro clavándole la espada solo una vez (lo que no es frecuente), parte de sus admiradores le sacan a hombros de la plaza, donde se realiza la matanza, como si fuese un héroe (¿?).
Increíblemente, estos shows son legales y los retransmite la televisión, todo ello con el beneplácito de las autoridades.
Al mismo tiempo, en este país, intentan conservar a los pocos linces (felinos salvajes característicos de la zona), osos y lobos que les quedan. ¿No es curioso?.
Cuando le preguntamos al guía, español, que porque hacen esto dijo que era una tradición española, donde se demostraba la valentía de sus hombres (¿?).

Bueno, se despide tu hija asqueada ante semejante brutalidad.

Besos,

Carol.

P.D.: Dale la enhorabuena a mi hermano por su nuevo trabajo cazando focas. Me encantó la foto donde se le ve con el bate de beisbol rodeado de bichos muertos. Un beso de mi parte.

(Publicado el 6/05/2006).